Fachada de la Audiencia Provincial de La CoruñaEuropa Press

El acusado de violar a su hija adoptiva en Betanzos alega «venganza»: «Le ponía muchos límites»

El hombre vincula las denuncias de agresión sexual interpuestas como una venganza tras haber sufrido «amenazas» por parte de la entonces menor

El acusado de violar a su hija adoptiva en Betanzos ha declarado este miércoles durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de La Coruña que todo es mentira. En la sala ha asegurado que todo es una venganza debido a que él le ponía «muchos límites» en su educación. Asimismo, ha reiterado que «no hubo ningún contacto sexual» con la entonces menor, de la que presuntamente abusó entre 2017 y 2020.

El Ministerio Público y acusación particular han mantenido la petición para el encausado, entre otras, de seis años de prisión por el primer delito continuado contra la libertad sexual y once por el segundo, así como la prohibición de aproximación y comunicación con la víctima y la pena de ocho años de libertad vigilada. Por su parte, la defensa reclama su libre absolución al alegar que los hechos no tuvieron lugar.

«Yo le ponía muchos límites, ella no lo llevaba nada bien pero yo tenía que hacerlo», ha explicado en cuanto a su función parental. «No aceptaba ni una puñetera norma», ha recalcado para añadir que la chica «no funciona muy fácil». «Si le llevas la contraria, casi seguro que acabas en Urgencias», ha manifestado.

Así, el hombre vincula las denuncias de agresión sexual interpuestas como una venganza tras haber sufrido «amenazas» por parte de la hija al respecto. «Empieza a decirme que le jodí la vida, te vas a cagar, me dice», ha puntualizado.

Imágenes sexuales

En cuanto a las fotografías y vídeos de carácter sexual que la menor le mandaba al padre y al hecho de consumir alcohol y cannabis juntos, el procesado ha explicado que en algunas ocasiones decidía «ir de colega». «Si me enfrento a ella nunca más vuelvo a tener su confianza, nunca más vuelve a contarme nada», ha alegado al relatar que las imágenes las hacía ella para mandarlas a una tercera persona y colgarlas en redes sociales y él le ayudaba a seleccionarlas. «Yo nunca se las pedí», ha aclarado.

«Hice de padre, de madre, de confidente, de amigo... porque la madre se marchó», ha insistido el acusado para recalcar que la menor tenía «muchos problemas con ella». «Siempre refería que no había perdido una madre, que perdió dos», en alusión a la biológica y a la de adopción.

En este sentido, ha incidido en que los repetidos intentos autolíticos de la chica «son referidos a la madre». «Quería la atención que no tenía», ha destacado. «Necesitaba mi apoyo porque no tenía nada más la pobre, estaba tan sola», ha lamentado.

«Clínica depresiva»

En la jornada de este miércoles, también ha prestado declaración una de las psicólogas que trató a la joven. En la misma, ha detallado que mostraba «tristeza e ira», tenía «muy pocas herramientas de gestión emocional» y presentaba «conductas autodestructivas», como el consumo de alcohol y drogas y autolesiones. «Manifestaba que lo iba a seguir haciendo y que quería morirse», ha recordado.

No obstante, la especialista ha repetido que entre el padre e hija había «una buena relación, conflictiva pero buena» a pesar de haber hecho referencia a «episodios importantes, con empujones e insultos» entre ellos.

Por su parte, una psiquiatra vinculada al caso ha testificado en Sala que la paciente mostraba una «clínica depresiva» y para ello le pautó «medicación para calmar y rebajar síntomas». «Presentaba una historia muy compleja, adopción, relación con los padres, una situación de desajuste emocional», ha concretado.

«Agresiones dos o tres veces por semana»

En la sesión celebrada el martes, la joven denunciante manifestó que las agresiones se produjeron durante «dos años aproximadamente». «Fueron muchas veces, igual dos o tres por semana», ha especificado para indicar, a colación, que ella «no quería» tener relaciones con él y que se quedaba en esos momentos «como paralizada».

«Fue poco a poco, primero tocamientos, luego penetración», ha relatado. «Yo sabía que no quería seguir ahí pero no tenía a nadie, él tenía toda mi vida controlada», ha insistido tras apuntar que sus padres estaban separados en el momento en el que presuntamente sucedieron los hechos y que con su progenitora tenía una relación «mínima».

«Dejé a mi madre y a mi hermano por irme con él porque me decía que se quedaba solo y yo le quería, era mi figura, él era mi referente, solo lo tenía a él», ha reiterado. No obstante, ha incidido en que «a raíz de esto no sabía cómo llevarlo, bebía alcohol y fumaba cannabis porque prefería estar evadida», ha explicado. «De hecho muchas veces consumía con él», ha señalado.

También ha hecho alusión a múltiples episodios de autolesión y «sobreingestas» de medicamentos, así como a ingresos en centros de salud mental públicos y privados por estos motivos. «Cuando estaba ingresada me pedía vídeos y fotografías de carácter sexual y se dedicaba a comentarlos», ha dicho también.

«Quería que me pidiese perdón, yo pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal y me lo merecía, me sentía culpable, yo solo necesitaba para sentirme mejor que él admitiera que tenía conductas inapropiadas, que yo era una niña y no tenía culpa de nada», ha reiterado.