El bocado dulce que todos los gallegos degustan en Carnaval
El dulce del Carnaval gallego que no es un clásico, pero rivaliza con las filloas y las orejas
Este postre es uno de los más característicos de la provincia de La Coruña y menos conocidos fuera de ella
Cuando pensamos en el Carnaval gallego, enseguida nos vienen a la cabeza los disfraces, las comparsas y, cómo no, los dulces que acompañan estas celebraciones. Galicia cuenta con un amplio repertorio de repostería tradicional en estas fechas, con clásicos tan reconocibles como las orejas, las flores de Carnaval y, por supuesto, las emblemáticas filloas.
Entre todos ellos, hay un dulce especialmente ligado a la tradición local que, pese a su arraigo, sigue siendo poco conocido fuera de la provincia de La Coruña. Se trata de unas rosquillas que acompañan las celebraciones del Entroido y que hoy se han convertido en uno de sus símbolos más reconocibles, aunque todavía discretos, dentro del panorama de la repostería gallega.
Un dulce con mucha historia
Nos referimos a los periquitos de Ordenes que tienen su origen en la repostería casera, cuya receta se ha transmitido de abuelas a nietos. Su elaboración está estrechamente ligada al Carnaval, aunque su consumo no se limita únicamente a esta celebración.
Se trata de rosquillas fritas cuya principal seña de identidad es su forma enroscada, similar a un pequeño lazo o a una espiral, con una textura crujiente en el exterior y tierna en el interior. La masa, aromatizada con anís y un sutil toque de limón, les confiere un sabor inconfundible, mientras que el espolvoreado final de azúcar glas realza su dulzura y lo convierte en un bocado muy apetecible.
Con el paso del tiempo, los periquitos se han convertido en una auténtica seña de identidad de la localidad coruñesa de Ordenes, hasta el punto de ser una presencia imprescindible en la celebración del Carnaval. Más allá de lo gastronómico, representan una tradición profundamente arraigada en la cultura popular del municipio.
Sabrosos y de fácil elaboración
La preparación de los periquitos es relativamente sencilla, pero requiere cierta maña para lograr la textura perfecta. Se mezclan harina, huevo, aceite de oliva, anís, limón, levadura química y sal hasta obtener una masa homogénea. La masa se deja reposar unas horas, lo que facilita su manejo y garantiza un resultado esponjoso.
Para darles forma, se toman porciones de masa de aproximadamente 20 gramos y se estiran formando cordones que luego se anudan, creando su característica espiral. Una vez listos, se fríen en aceite caliente hasta dorarse, cuidando que no se quemen ni queden crudos por dentro. Tras la fritura, se colocan sobre papel absorbente y se espolvorean con azúcar glas, listos para disfrutar.
Los periquitos han dejado de ser solo un dulce para convertirse en todo un símbolo del Carnaval de Ordenes. Probarlos durante estas fechas es casi una obligación. Quien visite la localidad gallega sin degustarlos se perderá una parte esencial de la experiencia del Entroido.