Una ambulancia frente al instituto de Educación Secundaria Julio Pierto Nespereira', en OurenseEuropa Press

La Justicia archiva la causa por la muerte de un alumno tras caerle encima un muro en su instituto en Orense

La jueza acuerda el sobreseimiento provisional tras el fallecimiento de los dos investigados a los que atribuía el diseño y mala ejecución de la estructura

El Juzgado de Instancia e Instrucción número 3 de Orense ha archivado la causa por la muerte de un alumno al que le cayó encima un muro del vestuario masculino del pabellón del IES Julio Prieto Nespereira en octubre de 2022.

En concreto, el caso por el supuesto homicidio por imprudencia, tal y como sostuvo la acusación, contó con más de diez investigados, entre ellos el director de la obra y el director de ejecución de la misma, que fallecieron quedando extinguida para ambos la acción penal por muerte en autos con fecha 5 de junio de 2025 y 18 de junio de 2024, respectivamente.

Así, al achacar a ambos el diseño y ordenación del muro «tal y como fue ejecutado», así como su «defectuosa ejecución», la jueza ha acordado el sobreseimiento provisional de las actuaciones con respecto al resto de investigados, entre los que se incluyen funcionarios de la Xunta y trabajadores de la constructora y de la compañía de control de calidad.

«Defectuosa ejecución»

Según se relata en el auto, alrededor de las 14.00 horas del 26 de octubre de 2022, un muro del vestuario masculino del pabellón del Instituto de Enseñanza Secundaria Julio Prieto Nespereira, en Orense, cayó encima de un alumno que cursaba 3º de la ESO, causándole la muerte.

En base al informe pericial, la causa de la muerte se debió a la «defectuosa ejecución» de la obra, que «no fue consecuencia del diseño inicial del proyecto», sino que se correspondió con un «croquis a mano alzada de la planta modificada de los vestuarios», el cual «no aparece firmado».

En este sentido, tal y como se explica en el auto, el desplome del muro se produjo por la «fatiga de los materiales de los que estaba compuesto», con anclajes del suelo «insuficientes», dejando al muro, de 2 metros de altura, 2,85 metros de longitud y una tonelada de peso, únicamente sustentado por el «recrecido de mortero» incluido en su base.

Así, el muro se vio sometido a «apoyos, golpes y zarandeos», entre otras cosas, provocando que sus paredes comenzaran a agrietarse paulatinamente, hasta que, tras recibir un último golpe, este cayó por completo.