Cartel del BNG sobre una señal vial en Santiago de CompostelaREDES SOCIALES

El BNG se 'adueña' de Santiago: de vandalizar sedes del PP a «secuestrar» las señales de tráfico

La formación independentista empapela la ciudad con propaganda que oculta la señalización vial, poniendo en riesgo la seguridad ante la pasividad del Gobierno de Goretti Sanmartín

El nacionalismo gallego parece entender el espacio público como una propiedad privada a su servicio. Si hace apenas unas semanas el Partido Popular de Galicia denunciaba el hostigamiento a varias de sus sedes —vandalizadas con carteles injuriosos por el entorno independentista de Galiza Nova—, el BNG ha dado ahora un paso más en Santiago.

La formación independentista se ha dedicado a colocar carteles del BNG sobre varias señales de tráfico en las entradas a la ciudad, saltándose cualquier norma de seguridad y decoro institucional. Uno de ellos cuenta con la imagen de Rosalía mientras que se puede leer: «Compostela de Rosalía, mes de la rebeldía». Abajo, la firma del BNG.

El PP pide a Goretti Sanmartín que «actúe con responsabilidad»

Una instrumentalización de la figura de la poeta que el PP de Santiago ya ha denunciado como una infracción flagrante que va en contra de la normativa municipal y la seguridad vial. Por ello, la concejala Olaya Otero ha instado al Gobierno de Goretti Sanmartín que «actúe con responsabilidad» y tramite las correspondientes sanciones al BNG de Santiago, «sin privilegios ni doble vara de medir».

Califica esto de «ilegal e impropio de quien tiene la responsabilidad de gobernar», ademas de recordar que «no se puede utilizar una señal oficial de tráfico como soporte de propaganda partidista».

Contra la Ley sobre Tráfico y Circulación

Asimismo, el PP ha recordado que la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial «prohíbe expresamente la colocación de publicidad o cualquier elemento que pueda afectar a la visibilidad o identificación de las señales viarias».

Para la popular Olaya Otero, «lo más grave no es solo el hecho, sino lo que simboliza: un Gobierno más preocupado por la propaganda y la ideología que por resolver los problemas reales de los compostelanos».