El bosque gallego único en Europa por sus tejos de 500 años
Uno de los bosques más antiguos de España está en Galicia: alberga tejos de más de 400 años
Es un lugar con un carácter casi mítico, protegido por la topografía y la inaccesibilidad del terreno
Galicia cuenta con una gran diversidad de paisajes que incluyen montañas, valles húmedos, rías, costas con acantilados y playas, así como bosques atlánticos. Estos espacios albergan una amplia variedad de flora y fauna, algunos de los cuales están protegidos mediante parques naturales y espacios catalogados de interés europeo debido a su valor ecológico y científico.
Entre los espacios protegidos de Galicia se encuentran el Parque Natural de las Fragas do Eume, un ejemplo representativo de bosque atlántico europeo, y el Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Islas Atlánticas, que preserva archipiélagos como Cíes y Ons, reconocidos por su diversidad marina y terrestre. En la provincia de Ourense se localiza un bosque de tejos milenarios que destaca por su antigüedad y valor ecológico, considerado uno de los bosques más antiguos de España y el más longevo y mejor conservado de Galicia.
Un bosque milenario entre cumbres
Se trata del Teixadal de Casaio, ubicado en el macizo de Peña Trevinca, en el municipio de Carballeda de Valdeorras, que ocupa aproximadamente dos hectáreas. A pesar de su reducido tamaño, tiene una gran importancia ecológica e histórica. El bosque cuenta con más de 400 ejemplares de tejo (Taxus baccata), muchos de ellos con edades superiores a los 400 años, lo que lo convierte en el bosque más antiguo de Galicia y en uno de los más relevantes de Europa.
Lo que hace extraordinario al Teixadal no es solo la longevidad de sus árboles, sino también su origen ya que se formó de manera espontánea en el Terciario, hace más de 400.000 años, sin intervención humana. Por ello, constituye uno de los pocos bosques de tejos en Europa que conserva características de formaciones forestales muy antiguas.
Su ubicación, a 1.350 metros de altitud y bajo cumbres que superan los dos mil metros como Peña Trevinca (2.127 metros) y Peña Survia (2.095 metros), contribuye a su carácter casi mítico, protegido por la topografía y la inaccesibilidad del terreno.
El tejo fue considerado por los celtas como símbolo de eternidad, por lo que durante siglos estuvo ligado a rituales y leyendas; incluso se dice que algunos guerreros preferían su veneno antes que caer prisioneros.
Aunque los tejos son los árboles predominantes, el bosque también alberga serbales, acebos, fresnos, robles y avellanos, formando un ecosistema diverso en el que musgos, líquenes y fauna asociada se desarrollan en un microclima húmedo y sombreado.
Una ruta exigente para visitarlo
Acceder al Teixadal de Casaio requiere esfuerzo y preparación, ya que no cuenta con senderos señalizados de forma tradicional. Los recorridos atraviesan cordales y domos montañosos, siendo la ermita de San Xil Novo uno de los puntos de partida más habituales.
Desde allí se puede continuar por una pista de tierra hasta las antiguas minas de wolframio de Valborraz, seguir hacia el alto do Seixo y adentrarse en los valles del Foxo Castaño y O Teixedal, pasando por escombreras de la antigua mina de hierro. En el corazón del bosque, el regato de O Penedo divide los dos flancos de la ladera y acompaña al visitante a lo largo del recorrido.
Dada la importancia de su conservación, se recomienda seguir las indicaciones existentes y, preferiblemente, visitar el bosque acompañados de un guía.
El Teixadal de Casaio simboliza la persistencia de ecosistemas antiguos. Caminar entre sus tejos centenarios es recorrer un fragmento de la historia de Galicia.