Maniobra de salida del 'Noble Voyager' del puerto exterior de La Coruña

Espectacular maniobra en Galicia para trasladar una plataforma petrolera flotante

El ‘Noble Voyager’ recorre 25 kilómetros entre La Coruña y Ferrol en una maniobra que ha durado cuatro horas

Los puertos de La Coruña y Ferrol vivieron una jornada excepcional este pasado martes. Un amplio dispositivo se desplegó para completar una misión delicada: el traslado del ‘Noble Voyager’, un buque de perforación de aguas ultraprofundas de la corporación Noble, diseñado para las condiciones más exigentes de la industria del petróleo y el gas.

La operación requirió de una exhaustiva preparación que comenzó en torno a las seis de la mañana, antes del amanecer. Amarradores, prácticos, seis remolcadores y la Policía Portuaria se coordinaron con precisión para evitar incidentes. A las 8:36 horas se inició oficialmente el viaje desde el puerto exterior de La Coruña (Punta Langosteira) con rumbo a los astilleros de Navantia, en Ferrol.

La salida llamó la atención de los operarios de la dársena, quienes no dudaron en inmortalizar la escena con sus teléfonos. No era para menos: seis remolcadores (Ibaizabal Doce, Ibaizabal Nueve, Sertosa 32, Ibaizabal Cinco y Punta Redonda) se encargaron de mover este coloso de 228 metros de eslora —una longitud equivalente a más de dos campos de fútbol—. Todo el proceso estuvo bajo la atenta supervisión de la lancha de Coruña Pilots.

El ‘Noble Voyager’ llegó a Galicia a finales de enero con un objetivo claro: desmontar sus hélices para reducir su calado y poder acceder al astillero ferrolano. Debido a esta modificación, era imprescindible que el buque fuera remolcado hasta su destino.

Las maniobras fueron pausadas por seguridad. De hecho, solo para abandonar la dársena de Langosteira fue necesaria más de media hora. Una vez en mar abierto, inició el trayecto de 25 kilómetros escoltado por cuatro remolcadores. A las 11:30 horas ya había completado la mitad del itinerario, y poco después de las 12:30 horas enfiló finalmente la ría ferrolana para alcanzar su meta.

Cuando finalicen los trabajos en Navantia, el buque regresará a Langosteira para la reinstalación de sus hélices, momento en el que este singular viaje se repetirá a la inversa.

Este barco no es una plataforma convencional, sino una unidad de perforación móvil con forma de embarcación que ofrece gran velocidad y estabilidad para desplazarse entre yacimientos lejanos. Es capaz de perforar pozos de más de 12 kilómetros de profundidad y cuenta con una torre de perforación doble que le permite realizar operaciones simultáneas.