Regresan a Galicia las esculturas del Mosteiro de Carboeiro
El fin del exilio: la historia de las esculturas románicas de Carboeiro que regresan a Galicia siete décadas después
El Museo de las Peregrinaciones de Santiago custodia el Cristo Pantocrátor y la talla de los evangelistas San Lucas y San Juan tras su robo en los años 50
El Museo de las Peregrinaciones de Santiago se ha convertido, desde el pasado viernes, en el nuevo hogar de un tesoro recuperado: las esculturas románicas de Carboeiro. Son dos piezas excepcionales —un Cristo Pantocrátor y una talla que representa a los evangelistas San Lucas y San Juan— que regresan a Galicia tras siete décadas de ausencia desde su robo en los años 50.
Con esta vuelta de estas joyas pétreas, que pertenecían originalmente al tímpano del monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro, en Silleda (Pontevedra), se cierra así un largo capítulo de exilio para reintegrarse de nuevo en el patrimonio público gallego.
Un acuerdo entre el Ayuntamiento de Barcelona, titular del Museo Frederic Marès, y la Xunta de Galicia ha hecho posible este regreso a casa durante un periodo de diez años, prorrogables por otros tantos, mientras que se busca la fórmula para que las piezas sean restituidas a su lugar original, en Silleda.
El artífice de su regreso
No se hubiera producido si no llega a ser por el investigador Francisco Prado-Vilar. Fue quien encontró varios documentos en el Archivo de Galicia y en el Archivo General de la Administración que acreditaban el robo de las esculturas del museo de Carboeiro a lo largo de los saqueos que hubo en Galicia durante el siglo XX. En concreto, en los años 50, dos décadas antes de que el museo barcelonés las adquiriese.
Aunque se conocía que estas esculturas se encontraban en Barcelona, no había constancia de «cuándo habían sido robadas», según ha contado el propio Prado-Vilar. «El monasterio se declaró monumento nacional en 1931 y, como tal, estaba protegido desde ese momento y no podía sustraerse de él ningún elemento arquitectónico. Por ello, una vez que se halló el documento que certificaba el robo, cualquier transacción comercial era declarada inmediatamente ilegal», ha explicado el investigador.
Este regreso se suma a las de las esculturas de los profetas del Maestro Mateo el pasado mes de diciembre. El investigador opina que es fundamental aunar esfuerzos para «coordinar la investigación en archivos con las administraciones» y «conseguir este tipo de restituciones patrimoniales, que es uno de los primeros pasos para conseguir otras». En su caso, ya tiene la vista puesta en las columnas del Monasterio de San Paio de Antealtares, que se ubican en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.