El ex presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé (i), y el secretario general del PSdeG y portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Galicia, José Ramón Gómez Besteiro (2d), durante la celebración de un pleno para la elección de la nueva presidenta en la diputación de Lugo, a 14 de enero de 2026, en Lugo, Galicia (España). La elección tiene lugar tras la dimisión de José Tomé (PSdeG-PSOE) por las acusaciones de acoso sexual.

Carlos Castro / Europa Press
14 ENERO 2026;TOMA DE POSESIÓN
14/1/2026

El ex presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé (i), y el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro (Europa Press

Las denuncias por acoso sexual y laboral del PSOE gallego, entierran un partido ya dañado

Las continuas denuncias han colocado al partido ante un espejo incómodo, el de su propia credibilidad en materia de igualdad

El futuro del PSOE en Galicia es, de todo, menos halagüeño. La denuncia al presidente de la Diputación de Lugo —hoy dimitido—, José Tomé, por presunto acoso sexual desató una oleada de acusaciones en el seno de partido que han sumergido a la formación en una crisis reputacional que dificulta, aún más,

«José Tomé me citó en un bar para informarme de unas plazas que iban a salir en el Ayuntamiento de Monforte del que es alcalde (...). Me dice que si quiero tener alguna posibilidad para acceder a ellas debería darle una recompensa. Yo no lo entendía hasta que textualmente me dijo: 'Si quieres algo te tienes que acostar conmigo'. Me explicó que no me valía de nada estudiar. 'Si yo no quiero que apruebes, no apruebas'. Me fui y al día siguiente me llamó para comer, que debía acostarme con él antes de que saliesen las plazas. Le dije que no era ninguna prostituta y que no quería absolutamente nada», denunció una de las víctimas de Tomé en el canal interno del partido.

A este caso se sumaron otras cinco mujeres. Tras hacerse público lo ocurrido, el canal interno del PSOE recibió otra denuncia similar. En este caso contra el alcalde Bardabás, Xosé Carlos Valcárcel. La queja venía a raíz de un supuesto acoso laboral como represaría a una concejala que había denunciado un caso de acoso sexual contra otro ex edil del partido.

Llegados a este punto, el Ayuntamiento de La Coruña, gobernado por la socialista Inés Rey no quedó fuera de la polémica. Dos mujeres que habían sido concejales presentaron otra denuncia interna por acoso laboral dirigida directamente a la regidora y a su mano derecha José Manuel Lage.

En diciembre del pasado año, y ante la imposibilidad de defender su puesto ante tales escándalos, la secretaria de Igualdad del PSdeG, Silvia Fraga, presentó su dimisión ante la Ejecutiva Nacional de los socialistas gallegos. La política reprochó a la dirección que no se consultase con ella el primer comunicado lanzado por el partido tras trascender las denuncias contra el hasta ahora presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, tal y como han informaron fuentes de la dirección del partido en Galicia.

Ante esta crisis el PSdeG, precisamente, convocó a principios de enero a su Comité Nacional, el máximo órgano de decisión entre congresos, una cita en la que el secretario general del PSOE en Galicia, Xosé Ramón Gómez Besteiro, explicó su gestión de los casos de Monforte y Barbadás y en la que la formación acordó la celebración de una conferencia feminista, que aún está fin fecha, pendiente de fijarse una vez se conozca la fecha de la que el PSOE organizará a nivel estatal.

Pero más allá de los expedientes internos y de los anuncios orgánicos, la crisis ha colocado al PSOE de Galicia ante un espejo incómodo: el de su propia credibilidad en materia de igualdad. La sucesión de denuncias, las dimisiones y las discrepancias sobre la gestión han erosionado el relato feminista que la formación ha defendido en los últimos años y han abierto una grieta interna que aún dista de cerrarse.

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