El director de turismo de la Xunta, Juan José Merelles, posa durante la presentación del proyecto de reciclaje de las 300.000 sábanas desechables de los albergues de los peregrinosEFE

El increíble viaje de las 300.000 sábanas del Camino de Santiago: de las literas de los peregrinos a las calles

Un proyecto pionero de la Xunta, la gestora de los albergues e Insertega transforma el residuo textil en mobiliario urbano y souvenirs que imitan la piedra

El final de la ruta jacobea marca también el momento en que los peregrinos deciden deshacerse del calzado y la ropa desgastada durante el trayecto. También las 300.000 sábanas desechables que usan cada año los peregrinos del Camino de Santiago y que ahora tendrán una nueva vida como mobiliario, recuerdos o prendas recicladas gracias a un proyecto de reciclaje textil y economía circular en los albergues.

Aunque el proyecto todavía está en fase piloto, ya ha comenzado en tres albergues (Monte do Gozo, San Lázaro y Finisterre). La idea es que se extienda a los 77 establecimientos de la red pública a lo largo de 2026, que ofrecen más de 3.000 plazas de alojamiento para peregrinos.

Las tres patas de este proyecto son la Xunta de Galicia; la gestora de los albergues, Samaín Servicios a la Comunidad -que será responsable de la implantación y coordinación operativa del proyecto, la gestión ambiental y el seguimiento técnico-, e Insertega, empresa de reciclaje textil.

Insertega ya había participado en una iniciativa para dar un mejor final a las botas de los peregrinos y evitar la tradición de quemarlas a su llegada al Cabo Finisterre, y le propuso a Samaín encargarse de gestionar los residuos textiles con colectores en los albergues para ropa y calzado.

Las 300.000 sábanas desechables

Otro importante residuo en el que poco se piensa son las 300.000 sábanas desechables que se generan cada año. «Son de un material un poco especial porque es polipropileno, un tejido que no puede ser transformado nuevamente en fibras. Es muy complicado volverlo a reciclar», explica a EFE el gerente de Insertega, Juan Mejide.

Insertega propuso utilizarlo para otros desarrollos, como los que tiene a través de su filial Equore, y ha creado una línea de souvenirs con estos residuos: mojones del Camino de Santiago que a simple vista parecen de mármol o piedra, pero están hechos de esas sábanas.

Se está planteando utilizarlas también para fabricar mobiliario urbano exterior: «Los desarrollos técnicamente ya están hechos por Equore y ya dependerá de donde la Xunta quiera llegar con este tipo de proyecto», señala Mejide.

El calzado que tiren los peregrinos en los colectores también se utilizará en los desarrollos de Equore, y la ropa irá a la planta de reciclaje de Insertega en Arteixo (La Coruña), donde se separará la que se pueda reutilizar -aunque la empresa cree que no será mucha- y el resto será clasificada por unos lectores ópticos según su composición.

La de algodón puede destinarse a crear nuevos hilos para hacer productos textiles, pero hay algunas fibras que no pueden volver a convertirse en tejidos y se destinarán a rellenos, aislamiento u otros elementos.

«Trabajamos con Portugal, con Turquía, con Dubai, con los Emiratos Árabes... Vamos a tener salida para el producto se consuma o no se consuma aquí», dice el gerente de Insertega, que refiere que lo ideal sería que todo se quedase en Galicia para que fuese totalmente circular, pero en algunos casos no es posible.

Mobiliario urbano

Insertega trabaja en un proyecto para utilizarlo en mobiliario urbano, como ya se hace con tapones de plástico. «Estos proyectos ayudarán a que tengamos desarrollos más cercanos y seguir evitando la huella de carbono, pero todo depende del volumen», cuenta Mejide.

Ahora toca ver la aceptación que tienen los colectores por parte de los peregrinos, aunque los impulsores del proyecto esperan que sea elevada, dado el crecimiento que está experimentando el reciclaje textil.

«Hemos notado un aumento considerable del producto que recogemos en los colectores de fracción textil en los municipios de Galicia», asegura Mejide, que subraya que el trabajo no debe ser solo de las empresas recicladoras y hay que concienciar al ciudadano de que tiene que reciclar y cómo hacerlo.