El alcalde de Lugo, Miguel Fernández, con la edil María ReigosaAYUNTAMIENTO DE LUGO

La exconcejala socialista María Reigosa abre la puerta a apoyar una moción de censura del PP en Lugo

La ciudad se asoma a un cambio de ciclo que supondría el desplome definitivo de un bloque de izquierdas desgastado por los escándalos internos y la pérdida de confianza

Lugo se asoma a un escenario de vuelco político total. Si la estabilidad ya pendía de un hilo tras las graves denuncias por presunto acoso sexual contra el expresidente de la Diputación, José Tomé, y la erosión del bipartito PSOE-BNG, el Ayuntamiento podría encarar ahora un cambio de ciclo definitivo. Tras años de hegemonía socialista, el bastón de mando parece alejarse de las manos del PSOE, dejando a la capital lucense ante una transición que amenaza con desmantelar su histórico «reinado» municipal.

Una moción de censura sobrevuela sobre el Ayuntamiento de Lugo en manos de Miguel Fernández después de que la exconcejala socialista María Reigosa, ahora no adscrita, haya acercado posturas con el PP de Elena Candia. En una entrevista concedida a La Voz de Galicia, la edila afirma que «los lucenses necesitan soluciones y una moción de censura es una gran oportunidad».

Asimismo, Reigosa expresa que tras dejar pasar a ser edila no adscrita, podría manifestar su opinión, «pero la realidad es que lo que se aprueba en los plenos no se ejecuta». «Lugo necesita un cambio de ciclo y personas que trabajen para hacerlo posible», añade.

Una decisión que abre la puerta a que el PP presente una moción de censura y quite de la alcaldía a Miguel Fernández después de semanas manteniendo contactos con María Reigosa. De producirse, sería un cambio histórico que se produce además un año de las elecciones.

Interés general

Fue a finales del pasado mes de marzo cuando María Reigosa tomó la decisión de abandonar al PSOE adoptada «tras las discrepancias sostenidas en la forma de entender y desarrollar la labor municipal» y desde la «convicción» de que, en la situación actual, debe ejercer su responsabilidad «con plena coherencia, independencia de criterio y lealtad al interés general».

Desde su ruptura con el grupo, Reigosa se desmarcó de la disciplina de voto socialista en diversas sesiones plenarias. Sin embargo, ese distanciamiento no fue total, ya que optó por respaldar los presupuestos municipales, otorgando así un balón de oxígeno al Ejecutivo local en el momento más crítico.