Uno de los quesos premiadosQuesería Airas Moniz

El mejor queso de España se hace en Galicia: es azul, cremoso y conquista la alta cocina

Hasta 12 galardones fueron a parar a 10 quesos elaborados por 8 queserías gallegas

El Salón Gourmets, una de las ferias alimentarias más relevantes del panorama internacional, ha vuelto a situar a Galicia en el epicentro gastronómico nacional. En su última edición, celebrada en Madrid, el Campeonato de los Mejores Quesos de España 2026 dejó un claro protagonista: el talento quesero gallego.

La comunidad no solo destacó por cantidad, sino también por calidad. Hasta 12 galardones fueron a parar a 10 quesos elaborados por 8 queserías gallegas, consolidando el papel de Galicia como una potencia en productos lácteos de excelencia. Desde variedades tradicionales hasta propuestas innovadoras, el jurado volvió a reconocer el saber hacer de las queserías gallegas. Pero entre todos los premiados hubo uno que destacó por encima del resto, logrando el máximo reconocimiento del certamen.

El queso que ha conquistado España

El gran triunfador de esta edición ha sido Savel, elaborado por la quesería Airas Moniz en Chantada (Lugo), que ha sido elegido como el Mejor Queso de España 2026. Además, también se llevó el oro en su categoría, quesos azules, y la distinción Gold ICEX, que reconoce su potencial internacional.

Savel no es un queso cualquiera. Se trata de un queso azul elaborado con leche cruda de vacas Jersey criadas en pastoreo, una elección poco habitual en Galicia pero clave en su personalidad. Esta leche, rica en grasa y proteínas, aporta una textura especialmente untuosa, suave y cremosa, que contrasta con la intensidad aromática característica de los quesos azules.

Visualmente, presenta vetas en tonos azulados y verde grisáceos, fruto de la acción del penicillium roqueforti, el hongo responsable de su maduración. Esta se prolonga durante unos dos meses en cava, donde el queso desarrolla una complejidad única.

En boca, Savel sorprende. Es intenso pero equilibrado, con matices que van desde la mantequilla y la nata hasta notas más inesperadas como frutos secos o incluso toques afrutados. No es casualidad que muchos lo definan como una auténtica «mantequilla azul».

Su formato habitual ronda el kilo y medio, y en el mercado se comercializa en cuñas que giran en torno a los 20-22 euros, lo que lo convierte en un producto gourmet accesible.

Este queso no solo ha conquistado al jurado del Salón Gourmets, que lo eligió tras una cata a ciegas valorando sus cualidades organolépticas, sino también a numerosos chefs de alta cocina, que ya lo incorporan en sus creaciones.

Detrás de este gran queso, esta quesería

Detrás de este éxito está Airas Moniz, una quesería ubicada en el corazón de la Ribeira Sacra que ha sabido reinterpretar la tradición con una mirada innovadora.

El proyecto nació de la mano de Xesús Mazaira, Ana Vázquez y Ricardo Gómez, tres socios que apostaron por transformar por completo su modelo productivo. La explotación, que originalmente funcionaba con vacas Holstein en sistema intensivo, dio un giro radical hacia un enfoque más sostenible basado en vacas Jersey y pastoreo.

Aunque la granja se fundó en 2011, no fue hasta 2017 cuando lograron lanzar sus primeros productos, tras años de adaptación y aprendizaje. Hoy producen unos 800 litros de leche diarios, con los que elaboran no solo Savel, sino también otros productos como el queso Terra o mantequilla artesanal.

Uno de los pilares de Airas Moniz es su compromiso con el entorno. La quesería apuesta por la economía circular, busca fijar población en el rural y generar sinergias con otros productores locales. Lo que empezó siendo un proyecto de tres personas, hoy da empleo a más de una decena.

El reconocimiento no se limita al ámbito nacional. La firma ha acumulado premios en certámenes internacionales y recientemente ha sido distinguida en los World Cheese Awards por su modelo de gestión ganadera, poniendo en valor la calidad de la leche como base fundamental de sus productos.

El triunfo de Savel en el Salón Gourmets no es solo un premio individual: es la confirmación de que Galicia vive un momento dulce en el sector agroalimentario. Un territorio que, apoyándose en sus raíces, es capaz de competir y ganar en los escenarios más exigentes del mundo gastronómico.