Martiño Ramos, el profesor condenado a 13 años de prisión por violar a una de sus alumnas
El exsocio de Yolanda Díaz que violó a una niña practicaba sadismo con ella, le pegó y la abandonó en el monte
La resolución judicial revela el perfil del profesor, ahora extraditado, y apunta que intentó hacer lo mismo con varias niñas del colegio
El profesor gallego Martiño Ramos Soto ha sido extraditado a España después de su huida a Cuba donde intentó esquivar la pena de cárcel de 13 años impuesta por la justicia española. Fue la Audiencia Provincial de Orense la que, en julio del 2024, le condenó por abusar sexualmente y violar a una alumna menor de edad con la que inició contacto a través de Instagram.
En los hechos probados de la resolución a la que ha tenido acceso El Debate, se relata que el acusado contactó con la menor cuando estaba en 6º de primaria. Lo hizo bajo un perfil falso con el nombre de «Bigotes» y después «Chato» iniciándose «entre ambos una relación virtual en la que el acusado se presentaba como un apoyo emocional para ella intentando ayudarla a solucionar sus problemas para después pedirle fotos desnuda y videos masturbándose».
La comunicación cesó durante un tiempo. Sin embargo, cuando la menor estaba en 1º de la ESO, el ex socio de Yolanda Díaz le pidió, de nuevo, fotos sin ropa. Ante los mensajes, la niña le exigió que revelase su identidad. Fue entonces cuando el profesor le indicó que fuese al aula de música donde descubrió quién era. «La menor se quedó en estado de shock, y el acusado la abrazó, le dijo que la quería mucho, que él la apoyaba, la sentó sobre sus piernas y la besó en la boca. A partir de ese momento el acusado consiguió quedar con la niña en varias ocasiones en el colegio: dos en el baño de chicas, una en el aula de música y otra en el aula de informática. En esos encuentros el acusado la besaba, le tocaba los pechos y el culo, dándole también bofetadas y azotes en la cara y en el culo a modo de práctica sádica, y en el baño además le introducía los dedos en la vagina», revela la resolución judicial.
La apalizó y la vejó
Después de varios años, donde Martiño Ramos continuó abusando de la menor, citó a la menor en una «una ubicación cercana a la casa de la niña. Cuando ella llegó, el acusado, tras quitarle la ropa, le dio fuertes puñetazos en el pecho, culo y costillas, implorándole varias veces la menor llorando que parase, cesando el acusado finalmente en su práctica sádica. A continuación, el acusado le introdujo los dedos en la vagina y la conminó a que le practicase una felación, lo que así hizo Dolores , abandonándola postrada el acusado en el lugar, sin preocuparse por su estado», añade.
El terrorífico relato acabó con la denuncia de la niña a la Guardia Civil y el comienzo de la investigación. Además, los magistrados aseguran que el profesor «contactó con varias menores, alumnas del mismo colegio, ocultando su identidad, sabiendo perfectamente quiénes eran ellas, así como que eran menores de 16 años, deduciéndose por el contenido mismo de las conversaciones que el acusado se presentaba inicialmente como una figura de apoyo, para después ya pretender que las menores le enviasen fotografías o vídeos de ellas desnudas o en prácticas sexuales».