La concejala del PP y futura alcaldesa de Lugo, Elena Candia, y la concejala tránsfuga del PSOE, María Reigosa
Galicia suma 14 mociones en tres años, con un fuerte impulso tras el aval del Constitucional a los tránsfugas
La moción registrada en Lugo esta semana pone fin a 27 años de hegemonía socialista y eleva a 14 los cambios de gobierno en la comunidad
La política de Lugo da un vuelco tras la moción de censura presentada este miércoles por el PP con el apoyo determinante de María Reigosa, la edil que abandonó las filas del PSOE el pasado mes de marzo. Si no hay ningún cambio de última hora, el próximo 7 de mayo, la popular Elena Candia le arrebatará el bastón de mando a Miguel Fernández, otorgando a su partido la llave para regresar a un Ayuntamiento que llevaba siendo reino socialista desde hace 27 años.
Con el registro de esta nueva, ya son catorce las mociones de censura presentadas en Galicia en lo que va de mandato desde las elecciones de 2023. Este recurso, una herramienta democrática más, ha redibujado el mapa político de la comunidad en tiempo récord, afectando a O Irixo (por partida doble), Viana del Bollo, Manzaneda, Carral, Outes, Mugía, Noya, Toro, Finisterre, Ribeira, Forcarey y Vivero.
Este 'baile de sillas' se ha intensificado a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional del 10 de junio de 2025, que anuló la restricción legal que impedía prosperar las mociones de censura que dependieran del voto de un concejal no adscrito o tránsfuga.
De estas catorce mociones de censura, contando que hay cambio en Lugo, nueve de ellas han sido posteriores a la sentencia y la plaza de Ribeira es la única excepción que no tuvo el voto de algún tránsfuga. El PP ha sido el gran beneficiado del aval del Tribunal Constitucional, asumiendo el bastón de mando en la mayoría. Sin embargo, todos los partidos se han beneficiado.
El PSOE, otro partido que votó con tránsfugas
El relato del PSOE contra la moción en Lugo, acusando al PP de alcanzar el poder sin pasar por las urnas, carece de toda coherencia. Se olvidan de que fueron los populares quienes ganaron las elecciones en la ciudad amurallada a falta de un escaño para la mayoría absoluta. Pero dejando a un lado este hecho, los socialistas han hecho uso de las mociones de censura cuando les ha convenido y han podido. En concreto, en tres ayuntamientos con tránsfugas incluidos.
Noya es el ejemplo perfecto de esta doble vara de medir socialista. Francisco Pérez ostenta hoy la alcaldía gracias al respaldo determinante de un exedil del PP, sumado al apoyo del BNG y la Marea. Los nacionalistas, que también han puesto el grito en el cielo por lo ocurrido en Lugo, parecen olvidar su pragmatismo en Viana do Bolo, donde pronto gobernarán tras pactar un mandato rotativo.
Al final, la coherencia política parece terminar donde empieza la conveniencia: solo se quejan cuando el movimiento les perjudica. En definitiva, el caso de Lugo no es una anomalía, sino el último capítulo de un tablero político donde las reglas parecen cambiar según quién mueva la ficha.