La concejala del PP y futura alcaldesa de Lugo, Elena Candia, y la concejala tránsfuga del PSOE, María ReigosaEP

La edil exsocialista que facilitará la moción en Lugo denuncia agresiones ante la Policía

El alcalde de Lugo, Miguel Fernández, afirma que las movilizaciones contra la concejala fueron «mayoritariamente cívicas»

El clima de tensión en Lugo es máximo ante el pleno de la moción de censura en la ciudad amurallada del próximo 7 de mayo. La concejala no adscrita María Reigosa, que dejó las filas del PSOE en marzo, ha interpuesto una denuncia ante la Policía Nacional por los incidentes ocurridos el pasado jueves durante la celebración del pleno municipal.

Reigosa fue increpada ese día por parte del público asistente tanto en el interior como en el exterior de la casa consistorial, lo que generó un clima de tensión que dificultó el inicio de la sesión ordinaria. Recibió insultos y le lanzaron monedas. Por su parte, el todavía alcalde de Lugo, Miguel Fernández, ha señalado que «aparentemente no hubo motivos» para dicha acción, restándole importancia a lo sucedido.

Insultada y agredida

Según ha explicado la exsocialista (que sumó su apoyo al PP para registrar una moción de censura contra el alcalde del PSOE), la denuncia no se formalizó de inmediato con el objetivo de recopilar previamente pruebas, entre ellas vídeos y fotografías que acompañan el escrito presentado. Reigosa considera denunciables tanto los «insultos» recibidos como la agresión que, a su juicio, supuso el lanzamiento de monedas a su llegada al pleno y durante el desarrollo de la sesión.

Los hechos se produjeron en el pleno ordinario de abril, el primero tras hacerse pública su decisión de respaldar una moción de censura impulsada por el Partido Popular. Media hora antes del inicio, se había convocado una concentración ante la casa consistorial por parte de la plataforma 'Democracia Sí. Transfuguismo No', en protesta por el acuerdo entre la edil y el PP para propiciar un cambio en el gobierno local. Todo ello ocurrió, además, pocos días después del fallecimiento de la también concejala Olga López Racamonde.

Durante la sesión, Reigosa fue increpada por parte del público asistente y se registraron dificultades para iniciar el pleno debido al alboroto tanto en el interior como en el exterior del edificio. Finalmente, dos agentes de la Policía Local se encargaron de su seguridad personal a petición del alcalde, quien ordenó posteriormente el desalojo del salón de plenos ante las reiteradas interrupciones.

Por su parte, el Partido Popular no ha confirmado por el momento si presentará también una denuncia por estos hechos, aunque ha indicado que la posibilidad «se está estudiando».

El alcalde defiende lo sucedido

El alcalde, Miguel Fernández, ha defendido que los ciudadanos de Lugo son «gente pacífica y respetuosa» y ha subrayado que «tienen derecho a manifestar su rechazo» a la moción de censura, que ha vuelto a calificar de «felonía». «No es una cuestión ideológica, sino de ética política y de respeto a los valores democráticos», ha afirmado, destacando que las movilizaciones fueron «mayoritariamente cívicas».

Fernández ha asegurado asimismo que la seguridad de Reigosa «nunca estuvo en entredicho» y ha explicado que decidió desalojar el pleno porque no se estaba «guardando el debido respeto institucional». «Motivos aparentes para la denuncia no hubo, pero cada uno debe actuar si se siente ofendido o agredido», ha añadido.

«Una estrategia política organizada»

En este contexto, el Grupo Municipal del Partido Popular ha instado al PSOE y al BNG a actuar con «responsabilidad institucional y altura política» ante el pleno previsto para este jueves, en el que se votará la moción de censura presentada por los populares junto a María Reigosa.

El PP reclama que no se repitan los episodios vividos en la última sesión, que, según sostiene, «no respondieron a una movilización espontánea, sino a una estrategia política organizada basada en el señalamiento personal y la generación de tensión social en torno a una decisión plenamente democrática».

Los populares consideran además preocupante que, a su juicio, el propio Gobierno local haya contribuido a alimentar ese clima de crispación, por lo que insisten en lanzar un mensaje de calma y responsabilidad institucional. «Es momento de rebajar la tensión, abandonar la confrontación y volver a situar a Lugo y a los lucenses en el centro de la acción política», subrayan.

Asimismo, recuerdan que el pleno convocado para este jueves es «un acto democrático, legal y plenamente legítimo», dentro del funcionamiento ordinario de las instituciones.

Por último, el Partido Popular lamenta la imagen ofrecida en la sesión anterior y el clima de tensión y enfrentamiento generado, que, en su opinión, «no representa lo que merece Lugo ni contribuye a la convivencia democrática».