Pelea en la ronda de Outeiro, el pasado mes de abrilEL IDEAL GALLEGO

Crisis de seguridad en La Coruña ante la alarmante escalada de reyertas callejeras y agresiones

Los vecinos denuncian una creciente sensación de inseguridad y exigen un plan que refuerce la presencia policial en los barrios

La Coruña cierra una semana negra marcada por una alarmante escalada de reyertas y agresiones que han dinamitado la paz social y evidenciado una crisis de seguridad. Los altercados han dejado de ser casos puntuales para convertirse en un problema crónico en las calles de la ciudad.

El índice de criminalidad no ha parado de crecer en los últimos años, respaldando el pánico de los vecinos con datos oficiales. Según el balance del Ministerio del Interior, en 2025 se registraron en la ciudad un total de 150 delitos de lesiones, riñas multitudinarias y agresiones, lo que supuso un preocupante aumento del 64,8 % respecto al ejercicio anterior.

Falta de efectivos policiales

Una escalada de violencia que desmiente el relato del Gobierno de Inés Rey y que respalda lo que viene denunciando la oposición desde hace mucho tiempo. El portavoz del PP en La Coruña, Miguel Lorenzo, se muestra tajante ante la gravedad de la situación: «Hay una falta total de seguridad en las calles y una alarmante escasez de Policía Local y Nacional; lo denuncian los vecinos por todos los barrios».

Lorenzo vincula este reguero de violencia directa con el desmantelamiento de la plantilla de policías. «Se necesita que se cubran sin excepción las plazas y dotarlos de suficiente medios y materiales», dice a El Debate, a la vez que añade que muchos de esos conflictos tienen su origen en los narcopisos.

Semana negra

La ola de violencia comenzó con una pelea entre seis hombres en La Coruña, que volvió a sacudir la tranquilidad vecinal, esta vez en el corazón de las fiestas del Barrio de las Flores. El altercado, que se saldó con un herido que tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios desplazados hasta la zona, tuvo lugar el pasado fin de semana de madrugada.

Los vecinos de la zona del mercado de San Agustín, a escasos metros del Ayuntamiento de La Coruña, se despertaron el martes a las siete y media de la mañana alarmados por una pelea entre dos hombres en la que uno de ellos llegó a esgrimir un machete a plena luz del día. Con la llegada de los efectivos de Policía, salieron huyendo hacia la plaza de María Pita para después dirigirse a Riego de Agua y la calle Real, donde uno de ellos fue apresado.

Dos días después, el barrio de Os Mallos fue el protagonista de una nueva agresión. Cerca de las seis de la mañana, en el número 13 de la calle Ramón Cabanillas, un joven de 18 años fue apuñalado por su hermano en un piso. Se encuentra ingresado en la UCI del Chuac. Son viejos conocidos de la Policía por dedicarse a la venta de drogas.

Vecinos inseguros

Los residentes de Os Mallos llevan meses denunciando que los altercados violentos y el menudeo de drogas a plena luz del día ya forman parte del paisaje habitual. La ronda de Outeiro se ha consolidado como uno los puntos negros de la ciudad, donde las reyertas se han vuelto una constante. La situación se ve agravada por la proliferación de narcopisos, que actúan como focos de conflicto y han degradado la convivencia hasta límites insoportables para unos vecinos que se sienten abandonados por el Gobierno municipal de Inés Rey.

Los vecinos denuncian una creciente sensación de inseguridad ante esta escalada de violencia y exigen al Gobierno municipal socialista de Inés Rey un plan que refuerce la presencia policial en los barrios para evitar que se produzcan este tipo de altercados.

La versión del Ayuntamiento es muy distinta. «Peleas hubo toda la vida, lo que no había antes era móviles y redes sociales», aseveró la alcaldesa, Inés Rey, en un programa de radio esta misma semana para justificar la escalada delictiva. La regidora socialista defendió que el repunte violento no obedece tanto a una falta de efectivos policiales, sino a un problema de salud pública ligado a personas con drogodependencias. «A lo mejor, lo que hay que hacer en lugar de coger el móvil y grabar a esas personas es reflexionar como sociedad sobre cómo afrontar el problema, porque con policía no se soluciona», sentenció la alcaldesa.