La vía verde más grande de Galicia.Viasverdes.com

Esta es la vía verde más extensa de Galicia: 28 kilómetros entre ríos, túneles y antiguos trenes

Son antiguos trazados ferroviarios reconvertidos en senderos, ganan protagonismo por su accesibilidad y seguridad

Con la llegada del buen tiempo, salir a caminar se ha convertido en uno de los hábitos más recomendados por los expertos para mejorar la salud física y mental. En plena era del estilo de vida fit, tan presente en redes sociales, cada vez más personas se suman a una rutina que combina ejercicio moderado, contacto con la naturaleza y desconexión del ritmo diario. Y si hay un escenario perfecto para ello, ese es Galicia, donde el paisaje invita a moverse sin prisas, a pie o sobre dos ruedas.

Cuando suben las temperaturas y los días se alargan, senderismo y ciclismo se consolidan como dos de las actividades favoritas en la comunidad gallega. Entre las opciones más conocidas destaca el Camino de Santiago, pero Galicia va mucho más allá. Las llamadas ‘vías verdes’, antiguos trazados ferroviarios reconvertidos en senderos, ganan protagonismo por su accesibilidad y seguridad. Una alternativa perfecta para recorrer durante la primavera.

Esta es la vía verde más larga de Galicia

Hay un recorrido que destaca por ser la más extensa de Galicia, se trata de la Vía Verde Compostela–Tambre–Lengüelle. Este itinerario, inaugurado en septiembre de 2022, cuenta actualmente con 28 kilómetros de recorrido entre los municipios de Oroso y Cerceda, en la provincia de La Coruña.

Sin embargo, está previsto que en los próximos meses se amplíe en unos 10 kilómetros más hasta conectar directamente con Santiago de Compostela, alcanzando casi los 40 kilómetros y convirtiéndose en una alternativa para los peregrinos en ese tramo del Camino.

La ruta discurre siguiendo el trazado de una antigua línea de ferrocarril que durante décadas conectó Santiago con La Coruña. Lo que en su día fue una infraestructura clave para el transporte, hoy se ha transformado en un corredor natural que permite descubrir la Galicia interior desde una perspectiva diferente. Es un ejemplo claro de cómo el pasado industrial puede reinventarse en clave de turismo activo.

Así es el recorrido de la vía verde

El recorrido arranca con uno de sus puntos más sorprendentes: el viaducto sobre el río Tambre, que ofrece una panorámica privilegiada del entorno. A partir de ahí, el camino se adentra en un paisaje dominado por la vegetación atlántica, con carballos y castaños, mientras el río Lengüelle marca el ritmo del trayecto.

Uno de los grandes atractivos de esta vía verde es su diversidad. No solo permite disfrutar de la naturaleza, sino también del patrimonio histórico e industrial. Antiguas estaciones de tren, apeaderos rehabilitados y túneles centenarios recuerdan constantemente el origen ferroviario del trazado. Entre ellos destaca el túnel de La Costa, con sus 207 metros de longitud, uno de los puntos más singulares y fotografiados de la ruta.

A mitad de camino se encuentra la antigua estación de Garga-Trasmonte, hoy reconvertida en área de descanso. Más adelante, el itinerario atraviesa el municipio de Órdenes, donde se puede visitar su estación de tren, otro símbolo del pasado ferroviario gallego.

El trayecto continúa hacia Tordoia, uno de los puntos más elevados de la vía, desde donde se obtienen vistas panorámicas del paisaje rural. En este tramo, además, existe la posibilidad de desviarse ligeramente para descubrir uno de los rincones más especiales de la zona: la fervenza de Santaia, también conocida como Salto del Lobo, una cascada de unos diez metros de altura que desemboca en una poza perfecta para refrescarse en verano.

La experiencia no se limita al senderismo o al ciclismo. El entorno del río Lengüelle también ofrece opciones para los amantes del turismo activo, con empresas locales que organizan actividades como descensos en kayak o canoa por sus aguas tranquilas.

El recorrido finaliza en Cerceda, donde otra antigua estación de tren ha sido transformada en albergue, cerrando así un itinerario que simboliza la reconversión de una infraestructura en desuso en un recurso turístico de primer nivel.

Más allá de su longitud, la Vía Verde Compostela–Tambre–Lengüelle representa un camino que, como muchos en Galicia, ha sabido reinventarse para seguir vivo.