Un grupo de personas disfruta viendo delfines.

«Priorizan las políticas medioambientales frente a las familias»: el mar de Pontevedra estalla contra el Gobierno

Las cofradías de pescadores critican la imposición de medidas ecológicas sin consultar al sector y de poner en riesgo su medio de vida

La decisión del Ministerio de Pesca de utilizar los dispositivos de sonidos conocidos como 'pingers' para ahuyentar a delfines y marsopas ha sido rechazada por las cofradías de pescadores de Pontevedra, que acusan al Gobierno de imponer medidas ecológicas sin consultar al sector y de poner en riesgo su medio de vida.

A través de un comunicado, indican que el borrador de la resolución de la Secretaría General de Pesca para reducir la captura accidental de marsopas por parte de buques del caladero Cantábrico y Noroeste recoge esta «obligación» para los buques de artes de enmalle desde la desembocadura del río Miño (al sur) hasta el cabo Prior (al norte).

En concreto, dispone la obligación de la utilización de dispositivos acústicos de disuasión y para la flota referida, cuando faenen en aguas del Parque Nacional de las Islas Altánticas, alrededor de zonas de Sálvora, Ons y Cíes.

Para las cofradías de Pontevedra, se trata de una medida que, «como otras tantas, ha sido impuesta sin previo debate o consulta con el sector». «Se observa una total incoherencia entre la batimetría de más de 80 metros de profundidad establecida para la franja costera considerada de aguas críticas de presencia de la marsopa común, y la sugerida para ciertas zonas del Parque Nacional de las Illas Atlánticas de Galicia, puesto que en las áreas delimitadas existen profundidades inferiores a los 80 metros», reprueba.

«Medida abusiva»

Entre las críticas, apuntan a que no hay «datos verídicos» de la efectividad de los 'pingers', una «medida abusiva» que «puede perjudicar seriamente a la flota pesquera artesanal, considerando que podrían espantar o dispersar las especies objeto de captura y de alto valor comercial».

Lamentan que «se priman y priorizan las políticas medioambientales en detrimento de los aspectos socioeconómicos que son esenciales para garantizar la supervivencia y la subsistencia de los trabajadores del mar y de sus familias».