El puente más fotografiado de GaliciaTurismo de Galicia

A 80 metros sobre el río Ulla: el puente gallego que parece suspendido en el aire y ofrece vistas de vértigo

Esta infraestructura se ha consolidado como uno de los principales referentes paisajísticos del interior de Galicia

No todos los monumentos más impresionantes de Galicia tienen forma de catedral, monasterio o castillo. La comunidad alberga también grandes obras de ingeniería que se han integrado en el paisaje hasta convertirse en parte de su patrimonio.

Desde puentes históricos hasta las infraestructuras que conectan valles, rías y montañas, y que ya forman parte de la identidad gallega. Algunos son conocidos, como el puente romano de Orense, el puente de Rande sobre la ría de Vigo o Ponte Vella de Lugo. Sin embargo, otros permanecen relativamente alejados de los grandes circuitos turísticos, como es el caso de una de las obras de ingeniería más impresionantes de Galicia.

Este es el puente gallego de vértigo

Nos referimos al Puente de Gundián, un viaducto ferroviario situado en el municipio de Vedra, a escasos kilómetros de Santiago de Compostela. Esta infraestructura se ha consolidado como uno de los principales referentes paisajísticos del interior de Galicia gracias a su emplazamiento estratégico sobre el conocido Paso da Cova. Desde este punto, el puente se eleva sobre un tramo del río Ulla, en un entorno marcado por la fuerza del relieve y por las singulares formaciones de cuarzo que afloran en la zona, configurando uno de los paisajes fluviales más llamativos de la comarca.

La historia del Puente de Gundián está ligada a una de las grandes aventuras de la ingeniería española del siglo XX. Su construcción formó parte del desarrollo de la línea ferroviaria que debía conectar Galicia con el resto de la península, una infraestructura que exigía superar obstáculos geográficos de enorme complejidad.

El resultado fue una estructura de 219 metros de longitud que alcanza aproximadamente 80 metros de altura sobre el cauce del río. Construido en piedra y hierro, destaca por su gran arco central, una solución técnica que permitió salvar el profundo desfiladero del Ulla y convertir el puente en una referencia de la ingeniería ferroviaria de su tiempo.

La obra fue inaugurada en 1958 después de años de trabajos marcados por la dificultad del terreno. Durante décadas soportó el paso de los trenes que comunicaban Galicia con el resto de España, hasta que la llegada de la alta velocidad provocó la construcción de una nueva infraestructura. Hoy, la imagen de ambas estructuras compartiendo el mismo paisaje ofrece un contraste entre dos épocas de la ingeniería.

Una leyenda y un mirador de vértigo

El atractivo del Puente de Gundián no se limita a sus dimensiones ni a su valor como infraestructura ferroviaria. Distintas leyendas han contribuido a que la zona se dotase de un carácter singular. Una de las más extendidas sitúa en esta zona la existencia de una antigua laguna junto a un monasterio relacionado con los caballeros templarios.

De acuerdo con este relato, los monjes habrían intervenido en la montaña para canalizar el agua y abrir el estrecho paso por el que hoy discurre el río Ulla. Aunque no hay evidencias arqueológicas que respalden esta versión, el relato continúa muy presente entre los locales.

Las paredes de cuarzo de su entorno, el cañón fluvial y la sensación de aislamiento, refuerzan su atractivo. Uno de los puntos más visitados es el Mirador de Gundián, un balcón natural desde el que disfrutar de una panorámica del valle y de los dos viaductos que cruzan el Ulla.

En jornadas despejadas, la combinación del bosque, el curso del río y la silueta de los puentes configura una de las imágenes más reconocibles del interior de Galicia.

Un entorno perfecto para el senderismo

El entorno del puente se ha convertido en uno de los destinos preferidos para quienes disfrutan del senderismo. Desde las inmediaciones parte la conocida Ruta de San Xoán da Cova, (San Juan de la Cueva, en castellano) un recorrido que acompaña al río Ulla a través de bosques autóctonos y antiguos molinos.

La ruta permite descubrir algunos de los espacios más desconocidos de la Galicia interior, alejados de los circuitos turísticos más masificados, con el acompañamiento constante del sonido del agua.

Además, en los alrededores pueden visitarse otros enclaves de interés como el puente de Ximonde, la Fervenza do Pereiro o los espectaculares afloramientos de cuarzo del Paso da Cova, elementos que completan una escapada perfecta para quienes buscan descubrir una Galicia diferente.

Entre historia ferroviaria, paisajes de vértigo y antiguas leyendas, el Puente de Gundián se ha consolidado como una de las grandes joyas ocultas de Galicia.