Un estudiante durante la PAU 2026 en la Facultad de Ciencias da Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela,EP

La Xunta mueve ficha tras el caos de la PAU y reclama un papel en los próximos exámenes

Quieren que algunos cargos de Educación entren en comisión organizadora de la selectividad, como ya hacen otras comunidades autónomas

Los errores cometidos en los exámenes de Dibujo Técnico e Historia de España de la PAU 2026 en Galicia continúan generando polémica y abren un nuevo frente entre la Xunta y las universidades. Además de exigir responsabilidades, el consejero de Educación, Ciencia, Universidad y Formación Profesional, Román Rodríguez, exige un papel activo de la Xunta: «Para el año 2028 plantemos homologarnos a las comunidades autónomas que ya tienen una participación en este proceso».

Quieren que algunos cargos de Educación entren en comisión organizadora de la selectividad, como ya hacen otras comunidades autónomas. Una decisión que llega después de pedir «responsabilidades» a la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CiUG) por la «sucesión de errores encadenados» detectados en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).

Así lo ha señalado ante los medios de comunicación tras ser preguntado por la polémica surgida a raíz de distintos problemas hallados en exámenes de materias como Dibujo Técnico o Historia en la PAU de este año en Galicia.

Carrusel de errores

El consejero ha querido dejar claro que los encargados de diseñar los exámenes, organizarlos y evaluarlos no es la Xunta, sino la CiUG a través de distintos grupos que diseñan las preguntas, las evalúan y las corrigen. «La Xunta no tiene competencia en ese ámbito», ha reivindicado, pidiendo «responsabilidades» a «quien es competente».

«Siempre puede haber un error, es inevitable, todos cometemos errores, pero un carrusel tan sucesivo de los mismos es complejo de justificar y entender», ha apostillado Rodríguez ante los medios de comunicación.

A partir de ahí, ha dicho, la CiUG tendrá que tomar las «medidas necesarias» para que estas situaciones no se produzcan y para que los perjuicios al alumnado sean los menores posibles.

Tras insistir en la necesidad de una PAU más «homogénea» a nivel nacional, ha indicado que ahora «el mal ya está hecho», por lo que «hay que intentar que los criterios de evaluación que tomen los correctores tengan en cuenta estas circunstancias para no perjudicar más a las familias y a los alumnos».