El alcalde de Orense, Gonzalo Pérez Jácome
Jácome reconoce la «situación de impagos» en el Ayuntamiento de Orense y anima a los proveedores a denunciar
Lejos de asumir una mínima autocrítica por el bloqueo, el alcalde culpabiliza al departamento de Intervención municipal
La gestión municipal en Orense ha entrado en un peligroso cuello de botella institucional que el propio alcalde ya no puede camuflar. Gonzalo Pérez Jácome ha tenido que reconocer abiertamente una preocupante «situación de impagos» a proveedores, a los que anima a «acudir al juzgado a solicitar medidas cautelarísimas» si así lo consideran necesario.
Durante la junta de portavoces extraordinaria de este jueves, el alcalde de Orense ha informado de la parálisis administrativa del Ayuntamiento, aunque eludiendo cualquier responsabilidad sobre la situación. Lejos de asumir una autocrítica por el bloqueo, el regidor ha optado por arremeter contra el departamento de Intervención municipal, acusando directamente a los técnicos de «no fiscalizar» las facturas ordinarias y de provocar de forma deliberada el atasco contable.
En su argumentación, el alcalde de Democracia Ourensana sostiene que la «omisión de fiscalización» afecta a «todas las facturas tramitadas de forma ordinaria, avaladas por los respectivos departamentos y contratadas de forma totalmente regular».
Esta parálisis contrasta con la solvencia financiera de la que presume el propio regidor, quien asegura que el Ayuntamiento de Orense dispone de «fondos suficientes» y un saldo de «75 millones de euros» para hacer frente a los pagos. Asimismo, Jácome asegura que la situación ya ha sido puesta en conocimiento de la Xunta de Galicia, «que es quien tiene que evaluar las actuaciones».
La ofensiva de Jácome no se detiene en la queja administrativa. Avanza que no descarta emprender acciones legales contra el departamento de Intervención con el objetivo de «proteger los intereses municipales» y forzar el desbloqueo de los pagos.
«Incapacidad para gestionar»
Una estrategia exculpatoria que la oposición rechaza por completo. Populares, socialistas y nacionalistas acusan al regidor de «eludir su propia responsabilidad» y «culpar a terceros» por el «caos económico» que atraviesa el Consistorio.
El PP, que lo califica de «irresponsable y absolutamente injusto», opina que es más de lo mismo: un nuevo intento de «echarle la culpa a los demás de los problemas que él mismo generó durante todo el mandato». «El problema no nace hoy ni apareció de repente. Es la consecuencia directa de una forma de gobernar basada en la improvisación, en la falta de planificación y en una absoluta incapacidad para gestionar un ayuntamiento», señala la portavoz del PP local, Ana Méndez.
Por su parte, el portavoz del BNG local, Luís Seara, señala que «además de mostrar cobardía, sus argumentos son falsos». «El Gobierno de Democracia Ourensana vulnera continuamente los procedimientos administrativos y de contratación», zanja.
«Llevamos años asistiendo a la misma escena, cuando algo sale bien el mérito es del alcalde, cuando algo sale mal, la responsabilidad siempre es de otro, del que toque», subraya su portavoz local del PSOE, Natalia González.