Javier Maquieira, Jefe de la patrulla Fiscal de la Comandancia de PontevedraCedida

Maquieira, guardia civil, da las 5 claves para evitar comprar juguetes peligrosos que no cumplan la normativa

El Debate ha hablado con el jefe de la patrulla fiscal de la Comandancia de Pontevedra para conocer la importancia de la normativa europea y cómo afecta a la calidad de los productos

La pasada semana, agentes de la patrulla fiscal y de Fronteras de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra llevaron a cabo una inspección a un comercio mayorista de la localidad de Mos donde intervinieron miles de juguetes que con cumplían con la normativa de seguridad.

Javier Maquieira, jefe de esta patrulla ha compartido con El Debate las cinco claves para no caer en la compra de este tipo de artículos y evitar así el riesgo que supone.

La primera es que el contenido del etiquetado tiene que estar, al menos, en castellano. «Esto ya es un síntoma de que puede haber un producto que llega por fuera de los cauces legales y falto de supervisión», asegura Maquieira como el primer punto fundamental.

Además, el producto debe contener datos tanto del fabricante —que puede ser la marca fabricante; por ejemplo, Carrefour no tiene que poner «fabricado por fulanito de tal», pondría Carrefour y ya está— como, en el caso de productos que vienen de fuera de la Unión Europea, la identificación de la persona o empresa que lo exporta.

Esa identificación debe ser completa: nombre de la empresa, CIF, teléfono de contacto, etc. Si no tenemos datos del importador, debemos sospechar que puede ser un producto que no haya llegado cumpliendo los estándares europeos de seguridad.

Luego tiene que disponer de instrucciones de seguridad para su uso. Aquí pone el ejemplo de las colchonetas de playa.

«Las colchonetas de playa, en principio, no son consideradas juguetes, pero muchas veces los padres las compran para llevar al niño a la playa y que juegue allí, en la orilla. En este tipo de productos deben incluirse advertencias sobre el uso y, sobre todo, que deben ser utilizados bajo la supervisión de un adulto. Eso es muy importante», apunta.

Luego, en el caso de niños de más corta edad, «hay que ser muy estrictos con los menores de 36 meses, es decir, tres años».

Si un producto no está destinado para uso de niños menores de 36 meses, «debe advertirlo claramente, bien mediante texto o bien mediante un pictograma que incluye la cara de un niño, el rango de edad de 0 a 3 años y una señal redonda roja de prohibición».

La posible trampa de China

Otra pista buena sobre la seguridad es el marcado CE. Tal y como advierte el guardia civil, aquí existe un problema: «Los productos importados desde China tienen un logotipo muy similar, que es el de China Export. Ahí debemos estar atentos para diferenciarlos».

Para ello, Maqueira asegura que hay que fijarse en las pequeñas diferencias: «El marcado CE es como si pusiésemos dos monedas redondas una junto a la otra. Si cerramos el círculo imaginario de la C, el círculo imaginario de la E debería remontar justo la esquinita de la C». Sin embargo, «en China Export la E se va más hacia la izquierda; el borde empezaría más o menos en el centro de la C».

Diferencia entre CE y China Export

Más allá de las piezas pequeñas

Una de las preocupaciones principales para los padres es el desprendimiento de piezas pequeñas. Sin embargo, existen otros factores que pueden suponer un riesgo.

«Hay juguetes que contienen productos químicos. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, lo que todo el mundo conoce como las pedorretas. Es una masa bastante blanda que, al meter la mano, hace un ruido», revela.

«Eso es un producto químico que, si no cumple los estándares europeos, puede ser nocivo para la salud del niño. Si se lo lleva a la boca, lo come o lo traga, puede suponer un problema», avisa el entrevistado repitiendo la importancia de fijarse bien en los detalles mencionados anteriormente para contar con la garantía que da la normativa europea de control de calidad.