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El error que cambió la historia de la casa más disputada de Galicia: la compró el Estado pero pertenece a un particular

Este caso reabre el debate sobre los fallos administrativos, la protección del patrimonio histórico y la recuperación de bienes públicos

Las disputas por la titularidad de edificios históricos suelen esconder historias complejas donde se mezclan documentos perdidos, herencias familiares, cambios administrativos y décadas de olvido burocrático. En España existen numerosos ejemplos de bienes patrimoniales cuya propiedad ha sido objeto de controversia muchos años después de su construcción o incluso de su adquisición por parte de las administraciones públicas.

Sin embargo, pocos casos resultan tan singulares como el de una casa situada en un histórico pueblo marinero de Galicia. ¿Cómo es posible que un inmueble adquirido con fondos públicos terminase inscrito décadas después a nombre de un particular? Lo que durante años permaneció como un expediente aparentemente cerrado ha dado ahora un giro inesperado. El Ministerio de Cultura ha decidido reabrir la investigación sobre la titularidad de la casa tras la aparición de nueva documentación y, especialmente, después de que los herederos de la antigua propietaria hayan acreditado que la vivienda fue vendida al Estado a finales de la década de 1960.

La historia de esta emblemática casa

En pleno corazón de Combarro, uno de los pueblos marineros con más encanto y valor patrimonial de Galicia, se encuentra la conocida como Casa Barroca, un inmueble cuya historia ha vuelto a la actualidad más de medio siglo después. Considerada una de las edificaciones más singulares del conjunto histórico, la vivienda fue adquirida por el Estado a finales de los años sesenta con la intención de convertirla en la sede de un futuro Museo de Artes y Tradiciones Populares, el denominado Museo del Mar.

Según la documentación y los testimonios aportados recientemente por los herederos de la antigua propietaria, Carmen Romero vendió la casa al entonces Ministerio de Educación y Ciencia por 150.000 pesetas, una cantidad que se repartió entre sus cuatro hijos. Desde aquel momento, sostienen, la familia dejó de tener cualquier vínculo con una propiedad que hoy vuelve a estar en el centro de la polémica.

La clave de todo el conflicto se encuentra en un fallo administrativo ocurrido hace más de medio siglo. Aunque el Estado habría comprado el inmueble y abonado el importe correspondiente, nunca se llegaron a formalizar algunos documentos esenciales de la operación, entre ellos las actas de pago y ocupación necesarias para completar todo el procedimiento registral. Ese vacío documental permaneció oculto durante décadas hasta convertirse en un problema mayúsculo.

La ausencia de determinados trámites impidió que la adquisición quedara reflejada de forma definitiva en el Registro de la Propiedad, generando una situación de incertidumbre jurídica que terminó desembocando en un hecho inesperado: en 2021 el inmueble apareció inscrito catastralmente a nombre de un particular.

A partir de ese momento comenzaron las sospechas y las movilizaciones de colectivos patrimoniales locales, convencidos de que la vivienda había sido privatizada pese a haber sido adquirida previamente con fondos públicos.

Una batalla que todavía no ha terminado

La Asociación A Solaina de Combarro y la Asociación de Amigos dos Museos de Galicia han liderado durante los últimos años una intensa labor de investigación para reconstruir la historia de la casa. Fruto de ese trabajo, remitieron al Ministerio de Cultura un amplio dossier documental que llevó al departamento a reabrir formalmente el expediente.

La confirmación, por parte de los herederos, de que la compraventa con el Estado se realizó a finales de los años sesenta, que el importe pactado fue abonado y repartido entre la familia y que los descendientes no mantienen hoy ninguna reclamación sobre el inmueble; refuerza la tesis que sostienen los colectivos patrimoniales, convencidos de que la vivienda nunca debió abandonar la esfera pública y de que debe recuperarse el uso cultural para el que fue adquirida originalmente

Medio siglo después de su supuesta adquisición por parte del Estado, la casa barroca de Combarro vuelve a situarse bajo el foco de las administraciones. La documentación histórica, el testimonio de los herederos y las actuaciones impulsadas por los colectivos patrimoniales han reactivado un expediente cuyo desenlace podría esclarecer definitivamente una de las controversias patrimoniales más singulares de Galicia.