Escultura en Carballiño (Orense)
El pueblo donde se cocinó por primera vez el ‘pulpo á feira’ hace más de 400 años: así nació la receta original
Es uno de los platos marineros más famosos de Galicia que nació lejos de la costa
Hablar de gastronomía gallega es hablar inevitablemente de pulpo. Pocas recetas representan tanto la identidad de Galicia como el pulpo á feira, un plato de apariencia sencilla que, sin embargo, esconde una técnica depurada y una tradición que continúa viva. La elección de un buen ejemplar, el famoso ritual de ‘asustar’ el pulpo antes de cocerlo, el tiempo exacto de cocción, el reposo y el corte son algunos de los detalles que marcan la diferencia. Después llegan los ingredientes imprescindibles: aceite de oliva, sal gruesa, pimentón y el tradicional plato de madera, un conjunto que apenas ha cambiado con el paso de los siglos.
Aunque hoy puede degustarse prácticamente en cualquier rincón de Galicia, existe un municipio que presume de ser el auténtico origen de esta elaboración. Curiosamente, no se encuentra junto al mar, sino en pleno interior de la provincia de Orense. Allí nació la receta que hoy identifica a toda una comunidad y que cada verano atrae a miles de visitantes deseosos de probar el considerado por muchos como el mejor pulpo de España.
El pueblo gallego donde nació la receta
Ese lugar es Carballiño, una villa situada a unos 25 kilómetros de la ciudad de Orense y a más de 80 kilómetros del océano Atlántico. Con poco más de 14.000 habitantes, es el segundo municipio más poblado de la provincia y ha convertido el pulpo en su principal seña de identidad gastronómica. Puede parecer una contradicción que uno de los platos marineros más famosos de Galicia naciera tan lejos de la costa. Sin embargo, la explicación se remonta a la Edad Media, cuando el puerto de Marín mantenía una intensa relación comercial con el interior gallego. Desde allí llegaban mercancías hasta el Monasterio de Oseira, uno de los centros religiosos más importantes de Galicia.
Fue precisamente a través de los diezmos como comenzó la historia del pulpo á feira. El monasterio recibía pulpo seco como forma de pago por parte de las zonas costeras. A diferencia de otros pescados y mariscos, el pulpo podía conservarse durante mucho tiempo gracias al proceso de secado, lo que facilitaba su transporte hasta el interior. Aquella característica convirtió al cefalópodo en un producto habitual en la despensa de los monjes.
La tradición sostiene que fueron ellos quienes comenzaron a cocer el pulpo y perfeccionaron una receta que más tarde enseñarían a las mujeres de Santa María de Arcos, una parroquia perteneciente a Carballiño. Aquellas vecinas serían las primeras pulpeiras, iniciando un oficio que ha sobrevivido hasta nuestros días y que constituye uno de los grandes patrimonios culturales del municipio.
A lo largo de los siglos, las pulpeiras han mantenido prácticamente intacta la forma de preparar este plato. Aunque existen pequeños, la esencia continúa siendo la misma y es que, buena parte del éxito, reside en un ingrediente que pocos imaginan: el agua. En Carballiño, uno de los grandes destinos termales de Galicia, brotan numerosos manantiales de agua mineromedicinales de su subsuelo. Una riqueza natural que ha encontrado también en la cocina, porque es esta agua la que utilizan muchas pulpeiras para cocer el pulpo.
Cada verano, esta tradición alcanza su máxima expresión durante la Fiesta do Pulpo, una de las grandes citas gastronómicas de Galicia. Sus orígenes se remontan a 1964 y, desde entonces, se ha convertido en una celebración multitudinaria que reúne a decenas de miles de personas. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, se celebra cada segundo domingo de agosto y está considerada una de las romerías gastronómicas más importantes de España.
Más allá del pulpo: termas y paisaje
Pero reducir O Carballiño únicamente a su gastronomía sería quedarse corto. La localidad ofrece también un importante patrimonio histórico y arquitectónico.
Entre sus grandes atractivos destaca el Templo de la Veracruz, considerado una de las obras más singulares del arquitecto gallego Antonio Palacios. Muy cerca se encuentran el amplio Parque Municipal y las conocidas termas al aire libre, que permiten disfrutar de las aguas mineromedicinales que han hecho célebre a la villa.
A pocos kilómetros también se localiza el Castro de San Cibrao de Lás, uno de los yacimientos castreños más importantes de Galicia, donde es posible conocer cómo vivían los antiguos pobladores del noroeste peninsular mucho antes de la llegada de los romanos.
Historia, patrimonio, tradición termal y una receta convierten a Carballiño en mucho más que el lugar donde se come un excelente pulpo. Es el municipio donde nació uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía gallega y donde las pulpeiras siguen manteniendo vivo un legado que comenzó hace más de cuatro siglos y que continúa siendo un auténtico símbolo de Galicia.