Playa de CaolínAYUNTAMIENTO DE VICEDO

La playa de la Mariña lucense que esconde un pasado minero tras su arena blanca

Una joya costera de apenas 130 metros en O Vicedo cuya arena blanca y aguas turquesas enamoran a locales y turistas

Galicia posee uno de los litorales más espectaculares, de toda Europa. A lo largo de sus casi 1.500 de kilómetros de costa, la comunidad autónoma despliega un catálogo infinito de arenales donde la fuerza salvaje del Atlántico y el Cantábrico esculpe desde majestuosos acantilados hasta ensenadas de aguas mansas.

En la comunidad conviven las calas paradisíacas y turísticas de las Rías Bajas con las playas salvajes y abruptas de la Costa de la Muerte y las Rías Altas, pasando por los arenales rocosos de la Marina Lucense. Más allá de la belleza de sus arenales, estos tesoros costeros también fascinan por la historia que guardan.

La playa con legado industrial

De hecho, muy pocos visitantes saben que un arenal de O Vicedo le debe su nombre a un mineral. La hoy idílica playa de Caolín debe su deslumbrante estampa blanca al antiguo lavadero de este mineral blanco. Hace años era extraído en las inmediaciones para luego ser cargado y lavado tanto en este propio arenal como en la vecina playa de Arealonga.

Ese legado industrial terminó imponiendo su apodo popular, ocultando una denominación original que hoy solo recuerdan los mayores de la zona: la playa de Vicedo Vello. Se niegan a olvidar las raíces de un arenal que, mucho antes de ser apodada por el mineral, ya enamoraba por su belleza.

Playa CaolínAYUNTAMIENTO DE VICEDO

De apenas 130 metros de longitud, la playa de O Caolín parece sacada de una postal. Su arena blanquecina y sus aguas transparentes son fruto del arrastre natural de los sedimentos de la antigua mina, cuyos depósitos minerales actúan como un filtro que aclara el fondo y duplica la luminosidad del mar, potenciando ese color cristalino.

Pero el legado histórico de este rincón de Vicedo no se detiene en la minería. A pie de playa, escoltando los accesos al arenal, todavía resisten las ruinas de una antigua factoría de salazón de sardinas, el principal pescado preservado mediante este método en Galicia. De ello, da buena cuenta el cartel informativo que se sitúa a la entrada d ela rampa de bajada a la playa:

«La aparición de la industria de la salazón se remota a finales del siglo XVIII pero se consolida en el XIX y se mantiene con cierta importancia hasta el primer tercio del siglo XX. En Galicia, el principal pescado preservado en salazón fue la sardina y su actividad productiva se limitaba al periodo entre junio y enero aproximadamente». De aquella época quedan los vestigios de la vieja fábrica oteando la paradisiaca playa.