Daniel Caballero, a su llegada a la Catedral de Santiago
Daniel Caballero, tras recorrer 300 km del Camino por el cáncer infantil: «Lo que me hace seguir es la sonrisa de Elsa»
El joven atleta de Tarancón completa un exigente trayecto desde Malpica a Santiago para recaudar fondos contra el cáncer infantil, en el que es el quinto de sus diez retos de este año
La vida de Daniel Caballero cambió drásticamente en 2023 tras el diagnóstico de cáncer de pulmón de su padre. Lejos de hundirse tras su doloroso fallecimiento, ocurrido apenas tres días antes de empezar su primer gran maratón, el joven atleta conquense decidió transformar el duelo en motor de lucha. Desde entonces, corre desafíos extremos para recaudar fondos contra la enfermedad. El último, su gran aventura por Galicia, recorriendo 300 kilómetros del Camino de Santiago para recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil.
Durante siete días, Daniel Caballero se ha puesto las zapatillas El deportista de Tarancón, en Cuenca, afronta esta semana un recorrido de 300 kilómetros entre Malpica y Santiago de Compostela, dividido en siete jornadas. El desafío forma parte de su proyecto solidario ‘Por mí y por los que no pueden’, una iniciativa en la que el deporte funciona como altavoz para los menores que atraviesan una enfermedad oncológica y para sus familias.
La recaudación acumulada ya casi los 5.000 euros que tenían como primer objetivo. Nos faltan hacer unos ingresos pero estamos muy cerca de superar los 5.000 euros, que es le primer objetivo que nos pusimos. Supongo que lo subiremos y el siguiente paso supongo que serán los 10.000 euros.
Soy entrenador persona en Tarancón en un mini gimnasio donde doy clases a un gurpo reducido de mujeres y también soy runner.
La experiencia ha sido dura porque he salido de mi zona de confort, que son maratones de montaña y maratones en general pero no durante tantos días, que han sido 300 kilómetros en una semana. Bastante duro porque también se junta el no descansar y bueno un terreno que desconocía, que es el Camino de los Faros y luego los 100 últimos que es más Camino de Santiago. Me ha sorprendido para muy bien por las vistas, pero también es duro y es más técnico de lo que yo pensaba.
Estuve el año pasado con un grupo de Tarancón de integración y más o menos conocía las etapas.
Este proyecto surge porque yo hice otro proyecto solidario en 2023 lo puse en marcha porque ese verano a mi padre le detectaron un cáncer en el pulmón. Y puse en marcha para 2024 correr 12 maratones de montaña en doce meses, uno por mes par intentar recaudar dinero y darle fuerzas. Unos días antes del primero, mi padre fallece y terminé el reto. Recaudamos más de 34.000 euros contra el cáncer y ese mismo año conocí a la familia de la pequeña Elsa, que es por la que hacemos este reto. Lucha contra un cáncer desde hace cinco años y de ahí surgió la idea de dar un paso más de hacer desafíos más extremos y hacer más ruido e intentar recaudar este vez para el cáncer infantil.
Incarlopsa. Sí, el primer reto salió por lo que salió y pagué yo todo, pero ya no podía. Le presenté el proyecto a una empresa como Incarlopsa, que sí es verdad que he tenido una conexión con ellos que es muy bonita porque mi padre trabajó allí más de 30 años y yo también trabajé allí hasta que pedí la excedencia para ser entrenador.
Elsa tiene un glioblastoma multiforme. Es un cáncer muy agresivo del cerebro, se lo diagnosticaron con seis añitos y ahora más o menos está controlado, pero a lo que se está enfrentando a unos efectos secundarios de todos los tratamientos y operaciones. Va en silla de ruedas porque la pierna izquierda le duele mucho y se le ha quedado prácticamente inmóvil y va a terapia.
No, estuve de lunes a jueves se vino mi tía conmigo para asistirme con el coche y también mentalmente, comer, beber y estar con ella. Y luego a aprtir del jueves estuvo la familia de Elsa con Elsa y ya el viernes vinieron mis amigos y mi familia que se acoplaron. Los cuatro primeros días estuve yo solo con mi música.
Solo tuve dos alojamientos para toda la semana porque prefería no hacer 80 checkings aunque tuviesemos que hacer más ilómetros en coche.
Era mi primera vez en la Catedral de Santiago porque yo estuve con los chicos el pasado año, pero van haciendo el Camino pero nunca había llegado nunca y me pareció espectacular. Cuando llegas a la plaza es una energía tremenda. Sabía que tenía que estar en un sitio como este porque es muy emblemático y perfecto para este tipo de retos y fue espectacular.
Son diez desafíos en este año. El reto son diez y este es el quinto. El primero fue un homenaje a mi padre, que corrí 45 kilómetros de Denia hasta Gandia porque eran dos de sus sitios preferidos de vacaciones. Luego hice una doble maratón en Madrid. Luego, uno de los más duros y uno de los que más miedo me daba, subí el Teide desde el nivel del mar y volví a bajar al mar, además había nieve. Antes de irme a Galicia, hice 83 kilómetros por caminos manchegos, que ha sido un guiño a nuestra tierra.
El sexto será en dos semanas porque lo tuve que cambiar de fecha porque había mucha nieve. Va a ser una doble subida al Mulacen. El séptimo vamos a Navarra, uno de los más especiales, porque es donde la asociación de Elsa dona el dinero de la recaudación. Luego, habrá una maratón internacional y luego me quedará el desierto del Sahara y por ultimo, el que llamamos la ruta de los hospitales, que es salir del hospital de Cuenca, donde murió mi padre, venir hasta Tarancón, ir al 12 de octubre, donde tratan a Elsa y volver a Tarancón. Más de 300 kilómetros.
El tiempo los saco de mis vacaciones, que las dedico a correr.
Elsa es muy especial para mí. Siempre lo hablo con su madre. Nos conocimos en el verano de 2023 en la marcha solidaria, donde estuvo mi padre y no sabía que tenía cáncer. Tuvimos mucha conexión. Yo cuando llego a la meta y la veo allí con su silla y me pone la campana o me trae un regalo con esa sonrisa, es un regalo. Cuando quiero tirar la toalla porque estoy mal, sigo porque la imagen de la sonrisa de Elsa es lo que te vas a llevar.
Es muy vergonzosa aunque se va soltando conmigo.