Tras el último hundimiento, un biólogo aclara si las orcas son un peligro para las personas en GaliciaNOAA

Tras el último hundimiento, un biólogo aclara si las orcas son un peligro para las personas en Galicia

Cada primavera y verano abandonan el Estrecho de Gibraltar y ascienden por el Atlántico siguiendo la migración del atún rojo

Las imágenes del velero hundido frente al cabo de Estaca de Bares tras una interacción con un grupo de orcas han vuelto a situar a estos cetáceos en el centro del debate. En apenas unos días se han sucedido varios incidentes en aguas gallegas que han reavivado la preocupación entre navegantes y han despertado dudas sobre si estos animales pueden representar un riesgo para las personas.

Sin embargo, los especialistas insisten en lanzar un mensaje de tranquilidad. El biólogo de la Coordinadora para el Estudio de Mamíferos Marinos (Cemma), Alfredo López, explica que la presencia de estos cetáceos en la costa gallega responde a un patrón natural. Cada primavera y verano abandonan el Estrecho de Gibraltar y ascienden por el Atlántico siguiendo la migración del atún rojo, su principal fuente de alimento. Durante ese recorrido coinciden con numerosas embarcaciones deportivas, especialmente veleros.

¿Son o no un pleito para el ser humano?

El experto asegura que las orcas «no suponen en absoluto un peligro» para el ser humano, ya que su alimentación se basa exclusivamente en el atún y no existen ataques registrados en libertad contra personas.

Aún así, en 2020, los investigadores detectaron un cambio de comportamiento de estos cetáceos hasta entonces desconocido. Desde ese momento comenzaron a producirse contactos físicos entre algunas orcas y determinadas embarcaciones. Aunque todavía no existe una explicación científica definitiva, la principal hipótesis es que estos animales identifican a los barcos que navegan a velocidad como un posible peligro e intentan detenerlos mediante embestidas.

Estas interacciones suelen producirse con uno o varios ejemplares, normalmente grupos reducidos de entre dos y cuatro orcas, y no responden a un comportamiento agresivo dirigido contra las personas. López recuerda que los únicos ataques documentados de esta especie a seres humanos se han registrado en ejemplares mantenidos en cautividad.

A pesar de la repercusión que han tenido los últimos incidentes registrados en Galicia, el responsable del Cemma sostiene que la realidad es diferente a la percepción social. Según explica, el número de interacciones entre orcas y embarcaciones ha descendido alrededor de un 25 % respecto a la media de años anteriores.

La sensación de que cada verano aparecen más animales está relacionada, en buena medida, con la difusión inmediata de vídeos e imágenes a través de teléfonos móviles y redes sociales. «Ahora cualquier avistamiento se comparte en cuestión de segundos y parece que hay muchas más orcas, cuando los datos globales indican lo contrario», resume el investigador.

Un riesgo para los barcos

El biólogo insiste en diferenciar el riesgo que pueden sufrir algunas embarcaciones del peligro para quienes disfrutan del mar. Aunque una embestida puede provocar maniobras bruscas, averías o incluso situaciones graves como la ocurrida recientemente frente a Estaca de Bares, recalca que bañistas, surfistas, piragüistas o practicantes de kayak no forman parte del comportamiento habitual de estos cetáceos. Las orcas, explica, centran toda su actividad en la búsqueda de atunes durante su migración y no muestran interés por las personas.

Además, López también descarta cualquier relación entre estos animales y la ballena aparecida varada esta semana en la playa de Sabón, en Arteixo. Según indica, no existen indicios de que hubiera orcas en la zona ni el cetáceo presentaba lesiones compatibles con un ataque.

Respecto a lo que queda de verano, el experto admite que resulta imposible prever cuántos grupos de orcas pasarán frente a las costas gallegas o a qué distancia lo harán. Su presencia dependerá, como cada año, del recorrido que siga la migración del atún rojo por el Atlántico.