La aldea gallega de 70 habitantes que hizo historia con el quesoWikipedia

La aldea gallega de 70 habitantes que pasó de fabricar queso a ser destino para los amantes del arte

Es uno de los rincones más singulares del arte contemporáneo en España

Hay lugares que parecen destinados a pasar desapercibidos en el mapa. Pequeñas aldeas donde el tiempo transcurre entre casas de piedra, caminos rurales y hórreos. Sin embargo, algunas de ellas esconden historias capaces de sorprender incluso a quienes mejor conocen Galicia.

Es el caso de Trasanquelos, una parroquia del municipio coruñés de Oza-Cesuras con apenas 70 habitantes que, pese a su reducido tamaño, ha sido protagonista de dos capítulos muy distintos de la historia gallega. Primero, por albergar una de las primeras fábricas de queso y manteca de la comunidad gallega. Hoy, más de un siglo después, por convertirse en uno de los rincones más singulares del arte contemporáneo en España.

Así es esta sorprendente aldea gallega

A poco más de media hora en coche de La Coruña, Trasanquelos mantiene intacta la imagen del rural gallego. Los visitantes encuentran un paisaje dominado por viviendas tradicionales, árboles, campos de cultivo y una tranquilidad que parece ajena al ritmo de las ciudades. Nada hace pensar que este pequeño núcleo haya sido pionero en la industria alimentaria gallega ni que, en la actualidad, atraiga la atención de amantes del arte de diferentes puntos del país.

La historia de Trasanquelos está ligada desde hace más de un siglo a la producción de lácteos. En una de las viviendas de la aldea puede verse todavía una placa conmemorativa que recuerda que allí funcionó una de las primeras fábricas de queso y manteca de Galicia. En una época en la que la elaboración de productos lácteos era principalmente artesanal y destinada al autoconsumo, esta pequeña fábrica representó una apuesta innovadora.

La manteca se obtenía aprovechando la nata que aparecía tras hervir la leche y dejarla fermentar, un proceso tradicional que permitía elaborar uno de los productos más apreciados en la cocina gallega de la época. Junto a ella también se producía queso, convirtiendo a Trasanquelos en uno de los lugares pioneros en el desarrollo de esta actividad en Galicia.

Más de un siglo después, Trasanquelos ha vuelto a encontrar una forma de diferenciarse. En los últimos años, esta pequeña parroquia se ha convertido en la sede de la Fundación PazosCuchillo, impulsada por el artista Carlos Pazos, Premio Nacional de Artes Plásticas, y por Montse Cuchillo, profesora de Derecho Administrativo y promotora de numerosas iniciativas culturales.

La pareja eligió este rincón del municipio de Oza-Cesuras para desarrollar un proyecto que ha transformado por completo la imagen cultural de la aldea. Lejos de los grandes museos y de las capitales, la fundación organiza exposiciones, recitales, conciertos, performances y actividades que han situado a Trasanquelos entre los destinos más originales para quienes buscan experiencias culturales diferentes.

La escultura que ha revolucionado

La última incorporación al paisaje de Trasanquelos es también la que más conversaciones ha generado. En el espacio conocido como 'Meteorito' se ha instalado una monumental escultura metálica de casi seis metros de altura inspirada en una guillotina. Fabricada en hierro galvanizado, la obra destaca de inmediato entre casas de piedra, árboles y caminos rurales, creando un contraste que no deja indiferente a quienes llegan por primera vez. La obra no pretende representar un instrumento histórico de ejecución, sino utilizar su forma como una metáfora del propio proceso creativo, entendido como un acto capaz de tomar decisiones radicales, firmes e irreversibles, pero también abierto a la reflexión y al matiz

La instalación de esta escultura no es un hecho aislado, sino una muestra más de la filosofía con la que trabaja la Fundación PazosCuchillo. Desde su creación, el objetivo ha sido acercar el arte contemporáneo a todo tipo de públicos y demostrar que la innovación cultural no tiene por qué concentrarse en las grandes ciudades.

En Trasanquelos, las exposiciones conviven con el paisaje agrícola, las actividades culturales se celebran entre caminos rurales y las propuestas artísticas dialogan con un entorno que conserva intacta la esencia del campo gallego.

Ese contraste constituye precisamente uno de los mayores atractivos del lugar. El visitante puede recorrer una aldea donde hace más de cien años se produjo uno de los primeros quesos de Galicia y, apenas unos minutos después, encontrarse frente a una de las intervenciones artísticas más llamativas del panorama contemporáneo español. Y es que, pocas aldeas pueden presumir de reunir en un mismo lugar dos legados tan distintos.