Iglesia de Salvador de Parada de Ribeira en Xinzo de LimiaTurismo de Galicia

Profanan una iglesia de Orense y el obispo acude a purificarla para recuperar el culto

El robo fue descubierto el pasado sábado por la sacristana de la iglesia cuando fue a limpiarla

La iglesia parroquial de San Salvador de Parada de Ribeira, en Xinzo de Limia (Orense), ha recuperado el culto después de ser profanada y sufrir el robo de varios objetos de valor de su interior. El obispo de la Diócesis de Orense, Leonardo Lemos Montanet, tuvo que desplazarse hasta el templo para celebrar un rito penitencial y de purificación.

El robo fue descubierto el pasado sábado por la sacristana de la iglesia, que acudió al templo para realizar las labores de limpieza. Al llegar, comprobó que la puerta estaba abierta y que varios objetos habían desaparecido.

Entre los efectos sustraídos se encuentran una cruz procesional del siglo XVIII, un cáliz de plata y los dos copones del sagrario, además de otros objetos. Tras descubrir los hechos, los responsables del templo presentaron una denuncia ante la Guardia Civil y comunicaron lo ocurrido al obispo.

La profanación del sagrario obligó a suspender el culto en la iglesia hasta la celebración del correspondiente rito religioso. Según ha explicado el moderador de la Unidad de Atención Parroquial de Xinzo, Tomás Delgado, cuando se produce una profanación de estas características es necesaria la intervención del obispo para que el templo pueda volver a utilizarse para las celebraciones religiosas.

Un rito para recuperar el culto

El pasado lunes, a las 19:00 horas, el obispo Leonardo Lemos encabezó el rito penitencial y de purificación. El acto comenzó en el exterior del templo con una procesión acompañada del canto de las letanías. Posteriormente, se realizó el rocío con agua bendita y la quema de incienso sobre el altar, el templo y los fieles. La ceremonia concluyó con la celebración de una eucaristía y la reserva del Santísimo en el sagrario.

Una vez completado el rito, la iglesia pudo recuperar la actividad habitual. De este modo, vuelven a poder celebrarse en ella misas, funerales, entierros, bautizos y bodas. «Se recupera la normalidad dentro del templo que fue profanado», ha explicado Delgado, quien ha señalado que mientras no se realiza la purificación «no se puede tener culto ninguno».

El robo ha causado especial malestar entre los vecinos de Parada de Ribeira y entre los sacerdotes vinculados al templo. Delgado ha reconocido que se encuentran «dolidos» por la sustracción de los objetos, especialmente por la desaparición de la cruz procesional del siglo XVIII. Además, el robo se produce apenas dos meses y medio después de otro episodio similar.

En aquella ocasión, sin embargo, los autores no llegaron a profanar el Santísimo ni a llevarse objetos de valor. El nuevo asalto ha generado por ello una preocupación entre los habitantes de la zona, que han visto cómo el templo volvía a convertirse en objetivo de los ladrones.