De una serpiente alada a un elefante: el mapa de las piedras más curiosas de Galicia
De una serpiente alada a un elefante: el mapa de las piedras más curiosas de Galicia
La Comunidad gallega tiene un particular zoológico de piedra repartido por sus cuatro provincias
Galicia tiene un particular zoológico de piedra repartido por su territorio. No hay jaulas ni animales salvajes: sus protagonistas son grandes rocas y formaciones naturales que, por su silueta, por los grabados que conservan o por las leyendas que las acompañan, han acabado convertidas en serpientes, osos, cabras, caballos o incluso elefantes.
No existe una ruta oficial que las conecte, pero sí un curioso mapa de lugares que permite descubrir una Galicia diferente. Algunas de estas piedras son caprichos de la naturaleza, otras conservan petroglifos realizados hace miles de años y hay casos en los que resulta imposible separar la arqueología de las leyendas y las creencias populares.
Un paseo entre piedras curiosas
El recorrido puede comenzar en la Costa da Morte, concretamente en Reira, Camariñas (La Coruña). Allí se encuentra una de las formaciones rocosas más curiosas de Galicia: la Piedra del Oso. Su nombre procede de su forma. Es una estructura de piedra asentada sobre una base plana cuya silueta recuerda a un oso. La peculiar figura se convirtió con el paso del tiempo en uno de los elementos más fotografiados de este rincón de Camariñas y en una parada habitual para quienes recorren el espectacular litoral de la Costa da Morte.
Pero la fama de la Piedra del Oso no se debe únicamente a su aspecto. En 2003, la piedra desapareció misteriosamente de su ubicación. Los vecinos se encontraron con que la formación, que llevaba generaciones integrada en el paisaje de Reira, había sido retirada. La investigación permitió descubrir poco después que la roca había sido trasladada hasta La Coruña, donde pretendían utilizarla como elemento ornamental de un nuevo edificio. El episodio terminó con el regreso a Camariñas, sin embargo, la piedra no volvió exactamente igual ya que perdió una de sus patas durante el traslado.
Piedra del Oso en Camariñas
Sin abandonar la provincia de La Coruña, el siguiente ejemplo se encuentra en Gondomil, en la parroquia de Corme Aldea, Ponteceso. La Piedra de la Serpiente es probablemente una de las piedras más enigmáticas de Galicia. Se trata de una roca de granito con un relieve de una serpiente sobre la que posteriormente se colocó una cruz. En la base del crucero aparece la figura de una serpiente alada, una representación excepcional en el mundo occidental.
Su origen es una incógnita. Aunque la presencia de la serpiente en Galicia se remonta a tiempos prehistóricos, la representación figurativa que aparece en esta roca sería mucho más reciente, y algunos estudios la sitúan en un contexto posterior a la llegada de Roma, sin que exista una datación definitiva.
A esta interpretación histórica se suma la tradición popular, que durante generaciones ha dado su propia explicación al origen de la piedra. La leyenda cuenta que San Adrián consiguió acabar con una invasión de serpientes que asolaba el lugar. Según el relato, el santo golpeó el suelo con tanta fuerza que los reptiles desaparecieron de la superficie y quedaron encantados bajo la roca. Y todo ello alrededor de una serpiente que, además, tiene alas.
Piedra de la Serpiente en Ponteceso
De lo que no hay duda es que, la figura de la serpiente ha estado cargada de simbolismo desde tiempos remotos y su interpretación ha variado según la cultura y la época. Se la ha asociado con la fertilidad, la protección de riquezas, la sanación o la vida eterna, aunque también ha adquirido una dimensión negativa, vinculada al mal y a lo demoníaco. Este motivo se repite en otros puntos de Galicia, como en la Piedra de la Serpiente del Castro de Penalba, en Campo Lameiro, y en el petroglifo del Monte da Salgueira, en Valga, ambos en la provincia de Pontevedra.
Cabras, elefantes y caballos en piedra
La serpiente no es el único animal que ha quedado ligado a las piedras de Galicia. En distintos puntos del territorio aparecen rocas bautizadas por su parecido con determinados animales y, en otros casos, auténticas representaciones de fauna grabadas sobre el granito. Cabras, elefantes y caballos forman parte también de este particular bestiario gallego, aunque cada uno de ellos cuenta una historia diferente.
Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en Palmeira, en Ribeira (La Coruña). Allí, la Piedra de las Cabras conserva sobre su superficie las figuras de dos animales grabadas en la roca. Tradicionalmente se han identificado como cabras y presentan un detalle que las hace especialmente curiosas: cada una aparece representada con seis patas. Una de las interpretaciones a esta singularidad apunta a que las extremidades adicionales podrían haberse utilizado para transmitir sensación de movimiento, como si los animales estuvieran caminando sobre la piedra.
El resultado es una escena de miles de años de antigüedad que convierte esta roca en uno de los ejemplos más singulares del arte rupestre gallego y demuestra que el vínculo entre los animales y las piedras del territorio no se limita a las formas caprichosas creadas por la naturaleza y se trata de uno de los conjuntos arqueológicos más llamativos del municipio.
El mapa no termina en las provincias de La Coruña y Pontevedra. Galicia cuenta con otros ejemplos repartidos por Lugo. En la costa de Barreiros, cerca de la playa de Lóngara, aparece la Piedra del Elefante, una formación rocosa cuyo perfil recuerda al de este enorme mamífero. La acción del mar ha ido modelando durante miles de años las rocas de este tramo de A Mariña y algunas de ellas han adquirido formas que alimentan la imaginación. La del Elefantes es una de las más reconocibles y se aprecia especialmente en función del estado de la marea.
Más hacia el interior, en Proendos, Sober, encontramos otro caso diferente: la Piedra del Caballo, vinculada a los petroglifos de esta zona de la Ribeira Sacra. Aquí vuelve a aparecer un animal representado sobre la piedra, como ocurría en Ribeira. El caballo forma parte del conjunto de grabados rupestres que se conservan en este territorio.
Serpientes, osos, cabras, caballos y elefantes. A primera vista pueden parecer simplemente nombres curiosos para algunas rocas repartidas por Galicia, pero detrás de cada una existe una historia diferente.