El paraíso natural de Galicia que National Geographic recomienda este agosto
‘National Geographic’ elige este rincón de Galicia entre las siete maravillas naturales de España
No siempre es necesario salir de España para encontrar lugares capaces de sorprender y Galicia es un buen ejemplo
Cada verano se repite la misma escena. Con la llegada de agosto, millones de españoles buscan destinos donde escapar del calor y descubrir paisajes capaces de sorprender. Muchos miran hacia otros países y preparan viajes de cientos o miles de kilómetros sin reparar en que algunos de los escenarios más extraordinarios están mucho más cerca de lo que imaginan.
No siempre es necesario salir de España para encontrar lugares capaces de sorprender. Galicia es un buen ejemplo. Su costa, sus montañas y sus humedales esconden algunos de los paisajes naturales más singulares del país. Uno de ellos acaba de recibir el reconocimiento de National Geographic, que lo ha incluido entre sus siete maravillas naturales marcadas por el agua para disfrutar durante este mes de agosto.
Este es el rincón elegido por la revista
El rincón elegido es el espectacular conjunto formado por el Monte Louro y la Lagoa das Xarfas, en el municipio coruñés de Muros. Un paisaje en el que una montaña de granito se levanta frente al Atlántico mientras, a sus pies, una playa y un sistema de dunas esconden una laguna litoral de gran valor ecológico. El resultado es una combinación poco habitual: monte, océano, playa, dunas.
El Monte Louro es el elemento que primero llama la atención. Su característica silueta domina la entrada de la ría de Muros y Noya y se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de este tramo de la costa coruñesa. La montaña alcanza los 239 metros de altura y presenta una formación geológica muy particular. National Geographic lo define como «un inselberg», un afloramiento rocoso de granito que se eleva abruptamente y de forma aislada sobre el paisaje que lo rodea.
Su importancia va mucho más allá de su espectacular apariencia. El Monte Louro está reconocido como Punto de Interés Geológico, mientras que las aguas que lo rodean forman parte de una Reserva Marina de Interés Pesquero. Pero el verdadero tesoro aparece cuando se desciende hacia la costa.
A sus pies aparece otro de los grandes atractivos de este enclave: la playa de Area Maior, un amplio arenal abierto al Atlántico que conserva un sistema de dunas de gran valor natural. Y es precisamente detrás de esas dunas donde se esconde el elemento que convierte este paisaje en algo especialmente singular.
Una laguna que emerge tras las dunas
La Lagoa das Xarfas permanece separada del océano por el sistema dunar de Area Maior. La laguna queda separada del mar por un sistema de dunas que se conserva en buen estado y que funciona como una barrera natural entre el océano y el humedal. National Geographic la describe como «una albufera en formación», debido a su evolución y a la relación entre las aguas y el sistema dunar que la separa del mar. A su alrededor aparece, además, un importante cinturón de vegetación palustre y un pequeño bosque inundable.
El resultado es un ecosistema especialmente valioso en el que conviven agua, dunas, vegetación y fauna en un espacio relativamente reducido. Y es que, el paisaje cambia dependiendo del punto desde el que se observe. Desde la playa, las dunas esconden parcialmente la laguna; desde otros puntos, el agua aparece integrada entre la vegetación y el Monte Louro se convierte en el gran telón de fondo.
La riqueza de este espacio no se limita al paisaje. Las condiciones particulares de las dunas y de la laguna han permitido la aparición de una vegetación especialmente adaptada al entorno. En las zonas dunares crecen plantas como la cebolla de mar, la azucena de mar y el cardo marino, capaces de soportar el viento, la salinidad y la escasez de agua características de estos ambientes.
La laguna también proporciona refugio y alimento a diferentes especies de aves acuáticas. Entre ellas se encuentran el porrón moñudo y la garceta, además de otras aves vinculadas a los humedales costeros.
La recomendación de National Geographic llega, además, en uno de los momentos del año en los que este tipo de paisajes adquiere mayor protagonismo. Y quizá ahí reside precisamente el secreto de este rincón gallego: un paisaje que desde lejos parece una montaña junto al mar y que, cuando se descubre de cerca, revela todo un ecosistema escondido.
La revista plantea estos enclaves naturales como una alternativa al agosto masificado, cuando buena parte de la población se concentra en las zonas costeras más conocidas.: el Risco de Famara, en Lanzarote; el Chorrituelo de Ovejuela, en Cáceres; las Lagunas de Ruidera, entre Ciudad Real y Albacete; la isla de Sa Dragonera, en Mallorca; la playa de los Muertos, en Almería; y los Baños de Popea, en Córdoba.