La playa de Galicia donde aparecen los sorprendentes 'ojos de sapo': aguas cristalinas y un misterio vikingoTurismo de Galicia

La playa de Galicia donde brotan los enigmáticos ‘ojos de sapo’ y esconde un misterio vikingo

Se ubica en un municipio reconocido como uno de los Pueblos Mágicos de España

Galicia presume de algunas de las playas más espectaculares de España. A los grandes arenales que cada verano atraen a miles de visitantes se suman pequeñas calas escondidas, piscinas naturales excavadas por el mar y rincones donde el paisaje permanece prácticamente intacto. Estos enclaves, repartidos entre las Rías Bajas, la Costa de la Muerte y la Mariña lucense, se han convertido en uno de los grandes reclamos del turismo, especialmente para quienes buscan aguas cristalinas y lugares alejados de las aglomeraciones.

Uno de esos tesoros se encuentra en el norte de Lugo. En un municipio reconocido como uno de los Pueblos Mágicos de España, existe una playa que sorprende por una pequeña piscina natural formada entre las rocas, un paisaje geológico único conocido como los 'ojos de sapo' y un entorno vinculado a algunos de los episodios más enigmáticos de la presencia vikinga en Galicia.

Una playa alejada de la masificación

Se trata de la playa de San Román, en el municipio de O Vicedo, un arenal situado en la parroquia de San Román de Vale, en el lugar de A Costa. Ubicada en la margen izquierda de la ría de Viveiro y en el extremo oriental del ayuntamiento, esta playa supera el kilómetro de longitud, alcanza los 1.125 metros, y destaca por su arena fina, el color claro del arenal y unas aguas especialmente transparentes que invitan al baño durante los meses de verano.

Sin embargo, el detalle que más llama la atención se encuentra en uno de sus extremos. Allí, el mar ha moldeado una pequeña piscina natural entre las rocas que, cuando sube la marea, ofrece una imagen que recuerda a las populares piscinas infinity. El agua permanece tranquila y cristalina, creando un rincón muy fotografiado por quienes llegan hasta esta parte de la costa lucense.

Pero San Román no solo destaca por su belleza. También es uno de los enclaves geológicos más singulares de Galicia. En su zona occidental afloran los conocidos esquistos de 'Ollos de Sapo' (Ojos de sapo). La denominación hace referencia al aspecto de estas rocas, cuyos cristales de cuarzo azul adquieren una apariencia similar a los ojos de algunos sapos. Se trata de materiales originados hace millones de años a partir de antiguos procesos volcánicos y posteriores transformaciones geológicas, lo que convierte este tramo de litoral en un auténtico laboratorio natural al aire libre.

El paisaje continúa cambiando hacia el extremo oriental de la playa, donde aparecen capas de pizarras y cuarcitas que dan paso a acantilados de mayor altura. En distintos puntos también pueden observarse tonalidades rojizas producidas por la oxidación de minerales de hierro y pequeñas acumulaciones de arena más oscura, un contraste que aporta todavía más personalidad al entorno.

La historia añade otro atractivo a este rincón de O Vicedo. Muy cerca de la playa, en un promontorio conocido como Os Moutillóns, investigadores han identificado estructuras defensivas que podrían corresponder a un antiguo asentamiento vikingo, una hipótesis que, de confirmarse, convertiría este enclave en un caso prácticamente único en la Península Ibérica. Aún así el vínculo de O Vicedo con el mundo vikingo se mantiene vivo gracias a la 'Romaxe Viquinga', una celebración que cada mes de julio recrea el desembarco de los normandos en la playa de San Román. Durante la fiesta, vecinos y visitantes convierten el arenal en un escenario medieval con embarcaciones, recreaciones históricas, mercado y actividades culturales que recuerdan un episodio clave de la historia del litoral cantábrico gallego.

Más allá de esta playa, O Vicedo ofrece numerosos atractivos para completar una escapada. Entre ellos destacan otros arenales como Arealonga, Xilloi o Abrela; rutas de senderismo hasta el mirador de San Román o el espectacular Fuciño do Porco; además de monumentos como la iglesia de Cabanas, los restos del monasterio de la isla Coelleira, antiguos puentes históricos y un rico patrimonio religioso formado por cruceiros, capillas y petos de ánimas repartidos por sus parroquias.

Naturaleza, geología, historia y mar se unen así en un rincón de la Mariña lucense que demuestra que Galicia todavía guarda playas capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien su costa. Una pequeña piscina natural abierta al Cantábrico, unas rocas únicas conocidas como los «ojos de sapo» y el misterio de un posible asentamiento vikingo convierten a San Román en uno de esos lugares que merece la pena descubrir con calma.