Aunque parece una medusa, en realidadEuropa Press

Una playa de Galicia se llena de carabelas portuguesas: así debes actuar si te pica una

No se debe acercar ni tocar las carabelas portuguesas, incluso cuando se encuentren varadas en la arena

Las carabelas portuguesas han vuelto a hacer acto de presencia en las costas gallegas. El servicio de socorrismo de Valdoviño, en La Coruña, mantiene la vigilancia en la playa de A Frouxeira después de localizar durante la jornada del domingo alrededor de una veintena de ejemplares. Fueron encontrados en el tramo comprendido entre la peña Percebelleira y la zona de Outeiro, lo que ha llevado a los responsables de seguridad del arenal a extremar las precauciones y a advertir a los bañistas de la necesidad de evitar cualquier contacto.

La recomendación es clara: no acercarse ni tocar las carabelas portuguesas, incluso cuando se encuentren varadas en la arena. Sus tentáculos pueden conservar su capacidad urticante fuera del agua y provocar una picadura muy dolorosa.

Cuando te pica una carabela portuguesa

Aunque popularmente se confunde con una medusa, la carabela portuguesa (Physalia physalis) no es una medusa propiamente dicha. Uno de sus rasgos más característicos es la estructura que sobresale del agua, similar a una pequeña vejiga o flotador, con tonalidades que pueden ir del azul al rosado o violeta.

Bajo ella se encuentran sus largos tentáculos, responsables de las picaduras. Estos tentáculos pueden alcanzar una longitud considerable y contienen células urticantes capaces de liberar veneno cuando entran en contacto con la piel. Por este motivo, no se debe manipular un ejemplar aunque parezca muerto.

La picadura puede provocar un dolor intenso, además de enrojecimiento, inflamación y sensación de quemazón en la zona afectada. En algunos casos pueden aparecer también síntomas generales que requieren atención médica. Ante una picadura, es importante actuar correctamente y evitar algunos de los remedios caseros que tradicionalmente se han utilizado para tratar las picaduras marinas.

El primer paso es salir del agua. Una vez fuera, hay que comprobar si han quedado restos de tentáculos adheridos a la piel. Estos no deben retirarse directamente con las manos. Es necesario utilizar guantes o pinzas para evitar que entren en contacto con otras zonas del cuerpo. Tampoco se debe rascar ni frotar la zona, ya que esta acción puede favorecer la liberación de las sustancias urticantes que hayan quedado en la piel.

Después, la zona afectada debe lavarse con agua de mar. Es importante no utilizar agua dulce, ya que el cambio de salinidad puede provocar la liberación de más veneno de las células urticantes. A continuación, se puede aplicar frío durante unos 15 minutos, utilizando una bolsa de plástico con hielo. El hielo no debe colocarse directamente sobre la piel.

Finalmente, la zona puede desinfectarse con tintura de yodo, siguiendo las recomendaciones sanitarias, para prevenir posibles infecciones mientras la lesión cicatriza.

La recomendación de los servicios sanitarios es solicitar ayuda al socorrista siempre que sea posible. Los profesionales pueden valorar la reacción y determinar si es necesario recibir asistencia médica. En caso de que aparezcan síntomas como náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares, dolor de cabeza o dificultad para respirar, es necesario acudir a un centro sanitario.