Cristina Pedroche, en GaliciaREDES SOCIALES

Cristina Pedroche, el último ejemplo de la 'turismofobia' en Galicia alimentada por la izquierda

La presentadora fue señalada en redes sociales tras elogiar públicamente algunos de los parajes de las Rías Bajas

Promocionar la belleza de Galicia en redes sociales se ha convertido en una actividad de riesgo. El miedo a la masificación de los paraísos naturales o, lo que es lo mismo, la 'turismofobia' de muchos promovida por los sectores de la izquierda, ha trasladado la batalla al entorno digital. El último ejemplo de esta corriente lo ha sufrido la presentadora Cristina Pedroche, señalada tras elogiar públicamente algunos de los parajes de las Rías Bajas.

El «delito» de la televisiva no fue otro que mostrar su fascinación por la costa sur gallega. La reacción fue inmediata: una campaña de mensajes privados exigiéndole que ocultase las ubicaciones para no atraer a más visitantes, olvidándose que todos son turistas en algún momento.

Lejos de callarse, Cristina Pedroche denunció públicamente en sus historias de Instagram algunas de estas reacciones, lamentando que se intente prohibir la difusión de los tesoros de la comunidad bajo la premisa de que el turismo es un elemento destructivo. «Me estáis diciendo de todo. No voy a compartir los mensajes en los que se me insulta porque claramente no son necesarios y no quiero darles más importancia», comenzaba diciendo la mujer del chef David Muñoz.

Ante el aluvión de críticas, Pedroche salió en su propia defensa de manera tajante: «Yo simplemente estoy haciendo turismo por España disfrutando con mi familia y comparto sitios que me están tocando el corazón. Trabajo mucho con mi psicóloga la empatía y trato de siempre ponerme en el lugar del otro, pero de verdad que creo que no estoy haciendo ningún mal».

Reacción de Cristina Pedroche ante las críticasREDES SOCIALES

Esta corriente hostil no solo carece de respaldo estadístico, sino que atenta de forma directa contra uno de los principales motores económicos de la comunidad. Criminalizar al visitante es pegarse un tiro en el pie: el turismo sostiene miles de empleos en la hostelería, el comercio local y el sector servicios en toda Galicia. Es oportuno señalar que, tarde o temprano, cualquier persona se convierte en visitante.

Los datos del INE muestran que el turismo en Galicia no registró un incremento desmedido en el verano de 2026, desmintiendo esos temores de masificación. En julio, los viajeros aumentaron un 1,45 %, evidenciando un crecimiento moderado a pesar del ligero repunte de 14.000 viajeros en junio. El impacto económico, en cambio, resulta inequívocamente positivo. Según los datos de Turismo de Galicia, durante los siete primeros meses del año los ingresos del sector se elevaron alcanzaron los 242,3 millones de euros.

Más allá de los fríos datos económicos, Galicia siempre ha sido un símbolo universal de acogida gracias al Camino de Santiago. Una tradición de hospitalidad que choca con el discurso de formaciones como el BNG y Sumar, que hace tan solo unos días alimentaban la 'turismofobia' al cargar contra el sector y tildar de modelo «a granel» la gestión turística de la Xunta de Galicia.

«Necesitamos regular la afluencia de visitantes y romper con el modelo del PP, que apuesta directamente por el turismo a granel y porque vienen más y más personas sin valorar el impacto que esto tiene en la ciudadanía y en los vecinos», decía hace unos días la propia portavoz de Turismo del BNG en el Parlamento de Galicia, Saleta Chao.