Aspecto del cielo y el mar en los acantilados del concello coruñés de CedeiraEFE

El rincón de Galicia con percebes de fama mundial, una playa de arena negra y acantilados de más de 600 metros

Esta villa marinera combina playas de aguas tranquilas, una tradición pesquera muy ligada al mar y algunos de los paisajes más abruptos de la costa gallega

Hay rincones de Galicia donde la gastronomía y el paisaje compiten por el protagonismo. En el litoral norte, el Atlántico se encuentra con una tradición marinera que tiene en los percebes, considerados uno de los mejores del mundo, uno de sus grandes reclamos. A ello se suma una singular playa de arena negra y unos impresionantes acantilados que alcanzan los 613 metros de altura. Un entorno que reúne tradición, naturaleza y algunos de los paisajes más espectaculares de la costa gallega.

La combinación de estos elementos hace que este rincón de la costa gallega resulte atractivo para quienes buscan algo más que una jornada de playa.

Uno de los mejores percebes del mundo

Nos referimos al pueblo de Cedeira, en la costa norte de La Coruña. Esta villa marinera combina playas de aguas tranquilas, una tradición pesquera muy ligada al mar y algunos de los paisajes más abruptos de la costa gallega. Y entre sus principales reclamos destaca uno especialmente apreciado: el percebe.

La localidad logró situarse en el mapa gastronómico internacional en 2025, cuando la cofradía de pescadores de Cedeira se proclamó vencedora de la primera edición del Campeonato Mundial del Percebe. El certamen reunió a diferentes representantes vinculados a este producto y contó con un jurado formado por cocineros de prestigio. Un año después, el triunfo fuer para Puerto de Vega, en Asturias, pero Cedeira volvió a quedar entre los grandes referentes de la competición, con 116 puntos frente a los 129 del ganador.

El reconocimiento no resulta extraño si se tiene en cuenta el entorno en el que se recoge este crustáceo. El percebe crece adherido a las rocas de las zonas más expuestas al oleaje, precisamente allí donde las condiciones del mar hacen más complicada su extracción. En la costa de Cedeira, el Atlántico golpea con fuerza contra numerosos acantilados, creando unas condiciones especialmente apropiadas para este producto.

El resultado es un percebe muy apreciado para los amantes del marisco, con ejemplares gruesos y un intenso sabor a mar. Su recolección, además, está asociada a un oficio tradicional.

Un pueblo entre el mar y las montañas

Más allá de la gastronomía, Cedeira ofrece un paisaje que cambia por completo a medida que se abandona el núcleo urbano. La localidad se encuentra junto a la ría de Cedeira, un espacio protegido frente al oleaje que permite disfrutar de un entorno costero mucho más tranquilo.

Uno de los principales arenales es La Magdalena, una playa de arena clara y aguas generalmente calmadas. Su carácter resguardado hace que sea una de las opciones más conocidas para quienes buscan disfrutar del litoral de Cedeira durante los meses de verano. Pero basta con recorrer unos kilómetros para encontrarse con una Galicia mucho más salvaje. El paisaje se transforma en las inmediaciones de Vixía de Herbeira, donde la costa alcanza una de sus máximas expresiones.

Los acantilados llegan allí hasta los 613 metros sobre el nivel del mar, convirtiendo este punto de la costa coruñesa en uno de los grandes miradores naturales del litoral europeo. En la parte más elevada se encuentra la Garita de Herbeira, una antigua construcción utilizada históricamente como puesto de vigilancia.

Una playa negra que parece de otro lugar

Otro de los rincones que hacen especial a esta zona se encuentra en Teixidelo. Su playa destaca por el color oscuro de su arena, pero sobre todo por una particularidad geológica que la diferencia de otros arenales gallegos: es considerada la única playa de arena negra de origen no volcánico de Galicia.

El entorno de Teixidelo permite además descubrir un litoral mucho menos conocido y de aspecto casi salvaje. Cerca de la playa se encuentra también la cascada de Teixidelo, donde el agua desciende por la ladera hasta alcanzar el entorno costero.

El acceso no es tan sencillo como el de las playas urbanas de Cedeira, precisamente una de las razones por las que conserva un aspecto más natural. Es uno de esos lugares que permiten descubrir otra cara de la costa gallega, alejada de los grandes arenales y de los núcleos turísticos más concurridos.

Así, Cedeira reúne en pocos kilómetros algunos de los ingredientes que explican la singularidad de Galicia: una villa marinera, playas familiares, un litoral prácticamente salvaje, acantilados de más de 600 metros, una de las aldeas más legendarias de la comunidad y un percebe reconocido entre los mejores.