La fachada de la intermodal de La Coruña que ha generado la polémica
La Xunta desmonta a Inés Rey: le exige «rigor» y desmiente sus acusaciones sobre la nueva estación de Coruña
La alcaldesa socialista recurre a la confrontación con el Gobierno autonómico para tapar las vergüenzas de la nueva terminal ferroviaria de San Cristóbal
La fachada de la nueva estación intermodal de La Coruña se ha convertido en el centro de una intensa polémica ciudadana. El diseño estético no gusta a nadie porque rompe con la identidad clásica de la terminal ferroviaria de estilo neorrománico que diseñó el ingeniero Antonio Gascué Echeverría. Incluso el propio concejal de Urbanismo de la ciudad herculina, el socialista Francisco Dinís Díaz Gallego, calificó la terminal de «terrorífica».
Esto ha derivado en un conflicto político y técnico, reabriendo el debate sobre quién debe asumir la responsabilidad de la imagen exterior y de la gestión de los accesos a esta infraestructura estratégica. Por un lado, la alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, minimizó la polémica por la fachada, asegurando que «lo relevante es que habrá intermodalidad» y, además, culpó a la Xunta de Galicia y a Adif sin entrar a valorar el resultado.
«Quien tiene que garantizar que se cumplan esos requisitos estéticos o que se haga acorde a las normas de patrimonio es quien tiene la competencia, que en este caso es la Xunta de Galicia», dijo.
Unas palabras que no han gusta al Gobierno autonómico, que ha pedido a Inés Rey, «responsabilidad y rigor» en sus declaraciones sobre el proyecto de la estación intermodal. La directora general de Movilidad, Judit Fontela, asegura que el proyecto de Adif cuenta con un informe favorable del Consejo Territorial de Patrimonio Histórico de La Coruña, por lo que era «conocedor» desde 2021.
Desde el Gobierno autonómico han querido zanjar la polémica delimitando de forma estricta sus atribuciones. A este respecto, la Xunta aclara que su única competencia en el complejo se circunscribe a la protección de los elementos de valor cultural, quedando totalmente al margen de las decisiones estéticas o constructivas tomadas en torno a la nueva fachada de la terminal.
«Se trata de actuaciones diferenciadas, con ámbitos, competencias y responsabilidades propias, pese a que las actuaciones de la Xunta y de Adif se coordinaron desde el inicio», informan desde Movilidad.