Lago de Meirama, en Cerceda
Cinco años del lago de Meirama: cómo una antigua mina se convirtió en una reserva de agua
Este espacio quedó abierto al público en 2021 tras concluir el llenado y los trámites administrativos
«La creación del Lago de Meirama en el valle de Encrobas, Cerceda (La Coruña) es una de las mayores actuaciones de rehabilitación medioambiental realizadas en España. Ha generado un gran espacio protegido de biodiversidad que supondrá un impulso al desarrollo económico y turístico de la zona». Así describe Naturgy la obra que realizó para convertir una antigua mina de lignito a cielo abierto en un lago artificial que lleva abierto al público cinco años.
Como dato llamativo, tardó más de diez años en llenarse y quedar disponible completamente para su utilización (cabe tener en cuenta que tuvo que ser transferido a la Xunta de Galicia como parte del dominio público hidráulico). Durante esta espera, permaneció escondido tras la exuberante vegetación de la zona, sin que los vecinos pudiesen contemplar el proceso de transformación.
En 2021, este rincón quedó al alcance de todos los vecinos de Cerceda y de los visitantes de otros lugares. Lo hizo tras retirar Naturgy el portón de acceso en la zona del aliviadero al río Barcés, instante en el que quedó abierto y las primeras personas se adentraron para recorrer toda la orilla. Hay disponible un paseo perimetral de 6,5 kilómetros desde el que se puede contemplar buena parte de esta masa de agua.
El proyecto consistió en la creación de un gran lago artificial, de 2,2 kilómetros de longitud y un kilómetro de anchura en el hueco de la mencionada instalación industrial, junto con la reforestación de los terrenos y de las escombreras. Contó con una inversión de 60 millones de euros.
Reserva
Una de las peculiaridades que presenta es que es, tal y como explicó Naturgy, el primer lago artificial del mundo que podrá ser usado «como reservorio de agua para una gran población sin tratamiento intensivo previo», en particular para el municipio de La Coruña y su área de influencia, gracias «a la buena calidad de sus aguas».
Desde 1980 a 2008, el valle de Encrobas fue explotado como una mina de lignito a cielo abierto en la que el mineral extraído se quemaba en la central térmica de Cerceda para producir energía eléctrica. Al agotarse la mina, había llegado a una profundidad total de 250 metros. El hueco de la mina mide 150 hectómetros cúbicos. El llenado del lago comenzó en 2009 y concluyó en 2016, para posteriormente realizarse más trabajos para acondicionar el entorno y acometer los trámites administrativos.