Martiño Ramos, el profesor condenado a 13 años de prisión por violar a una de sus alumnasOrense en común

Los primeros días en la cárcel del pederasta miembro de En Marea: «Le separaron de los comunes para evitar que le peguen»

El exdiputado vinculado a Yolanda Díaz al pertenecer a Alternativa Galega de Esquerda (AGE), una coalición que lideró la ahora ministra de Trabajo, llegó a pegar una enfermedad infecciona a la menor con la que practicaba sadismo

El pasado miércoles, Martiño Ramos, profesor gallego, activista político y ex socio de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, era traslado a la cárcel de Monterroso para cumplir condena por haber violado a una de sus alumnas, menor de edad.

Su entrada en la prisión lucense ha sido sin incidentes, tal y como relatan fuentes conocedoras a El Debate. Sin embargo, se ha decidido instalarle en el módulo 6, el denominado como módulo terapéutico, donde Ramos permanecerá por el momento.

Esta decisión responde a la intención de separarle de los presos comunes y evitar posibles represalias. «Lo meten ahí para que no se mezcle y no le peguen», añaden las mismas fuentes.

Además, el ex profesor parece «llevarlo bien» y asume cumplir la condena de 13 años y medio de prisión impuesta por la justicia.

Cabe recordar que Martiño Ramos se fugó a La Habana donde consiguió mezclarse con los locales y llegó a trabajar como fotógrafo profesional. Lo hizo tras la sentencia alcanzada en 2024 y estuvo más de un año en Cuba.

Sin embargo, en noviembre de 2025, las autoridades cubanas le detuvieron y en abril de 2026 fue extraditado a España, donde ingresó inicialmente en la cárcel de Aranjuez (Madrid). Tras pasar unos meses en el centro madrileño, fue trasladado finalmente al penal lucense.

Sadismo y enfermedades

Los detalles de la resolución judicial de la Audiencia Provincial de Orense señalan que el condenado sometió a la menor a agresiones físicas y sexuales continuadas desde los 12 a los 16 años, además de practicar sadismo con ella, pegarla y abandonarla en mitad de un monte.

«El acusado, tras quitarle la ropa, le dio fuertes puñetazos en el pecho, culo y costillas, implorándole varias veces la menor llorando que parase, cesando el acusado finalmente en su práctica sádica. A continuación, el acusado le introdujo los dedos en la vagina y la conminó a que le practicase una felación, lo que así hizo Dolores , abandonándola postrada el acusado en el lugar, sin preocuparse por su estado», se puede leer en la resolución judicial.

Además, llegó a transmitirle una enfermedad infecciosa.