El secado del pulpo se realizaba en los meses de invierno
La pesca del pulpo ‘a la gallega’: el método que quieren copiar los británicos tras multiplicar por 13 sus capturas
El cefalópodo, que durante años no tuvo un peso comparable en las pesquerías británicas, se ha convertido así en un recurso con un importante potencial económico
Reino Unido tiene cada vez más pulpo en sus aguas y sus pescadores se enfrentan a un reto poco habitual: aprovechar una especie cuya presencia se ha disparado sin contar con la tradición pesquera necesaria para capturarla de forma eficaz. El aumento de las poblaciones ha llevado al sector británico a buscar fuera de sus fronteras la experiencia que le permita sacar partido a este recurso, y Galicia aparece como uno de los referentes.
Las capturas de pulpo en aguas británicas se han multiplicado por 13 en apenas un año, un crecimiento que ha convertido a este cefalópodo en una especie cada vez más relevante para la actividad pesquera del país. El fenómeno ha sorprendido al sector y ha obligado a buscar fórmulas para aprovechar comercialmente una abundancia que hasta hace poco no tenía la misma importancia.
El cefalópodo, que durante años no tuvo un peso comparable en las pesquerías británicas, se ha convertido así en un recurso con un importante potencial económico. Su precio y la demanda internacional han llevado a los pescadores a buscar métodos para capturarlo de forma eficaz. Y para ello han puesto sus ojos en Galicia, donde la pesca del pulpo forma parte de la actividad tradicional de numerosas localidades costeras.
La experiencia gallega en la captura y manejo de esta especie se ha convertido en un modelo de interés para los pescadores británicos, que buscan adaptar estas técnicas a sus propias aguas.
Un cebo fabricado en Cangas
Una empresa de Aldán, en Cangas de Morrazo (Pontevedra), está a punto de comenzar a vender en Reino Unido un cebo ecológico diseñado específicamente para la pesca del pulpo. Se trata de Cebos Pleamar, una compañía que ya comercializa este producto en Francia y que ahora ultima los trámites necesarios para introducirlo en el mercado británico. Un cebo fabricado en Cangas.
El producto se fabrica a partir de materiales procedentes de la economía circular, entre ellos harina y aceite de pescado. Una de sus ventajas para los profesionales es que no necesita refrigeración y puede conservarse durante unos tres meses a temperatura ambiente.
El cebo se introduce en las nasas y sirve para atraer al pulpo. Además, presenta una ventaja en determinadas zonas de pesca frente a los cebos tradicionales, ya que estos pueden ser consumidos por otras especies, como cangrejos o corneta, antes de que llegue el cefalópodo.
El fenómeno británico tiene un precedente cercano. Cuando el pulpo comenzó a proliferar en aguas francesas, sus pescadores se encontraron con una especie que no formaba parte de sus pesquerías tradicionales con la misma importancia que en Galicia.
La abundancia terminó convirtiendo el problema en una oportunidad. El pulpo podía resultar más rentable que otras especies que capturaban habitualmente, por lo que los pescadores franceses comenzaron a aprender a pescarlo. Y Galicia se convirtió en una de sus referencias.
La paradoja: Reino Unido exporta pulpo a Galicia
La historia da una vuelta más cuando se observa qué ocurre con ese pulpo una vez capturado. En Reino Unido no existe una tradición de consumo comparable a la gallega. Parte de las capturas, por tanto, se destinan a mercados donde el cefalópodo tiene una demanda mucho mayor. Y uno de ellos es precisamente Galicia.
La paradoja es evidente: mientras los pescadores británicos buscan en Galicia cómo capturar el pulpo que ahora abunda en sus costas, las lonjas gallegas han visto caer sus propias capturas y necesitan recurrir cada vez más a las importaciones.
Durante el último año, las lonjas gallegas comercializaron 1.233 toneladas de pulpo. La cifra está muy lejos de los registros de años anteriores. En 2010, por ejemplo, las capturas gallegas superaron las 4.000 toneladas, mientras que durante décadas precedentes era habitual superar también las 2.000 o 3.000 toneladas anuales.
La situación ha cambiado de forma sustancial y el mercado gallego depende en buena medida del producto procedente del exterior. Marruecos es uno de los principales proveedores, mientras que Reino Unido se encuentra entre los mercados secundarios que han aumentado su presencia.
El precio del pulpo al alza en Galicia
Todo ello ocurre mientras el precio del pulpo se ha incrementado y el producto continúa teniendo una fuerte demanda en Galicia. En las zonas turísticas resulta cada vez más complicado encontrar una ración por debajo de los 20 euros, aunque el precio final depende del establecimiento, el tamaño de la ración y la preparación.
Mientras tanto, el cambio en las condiciones del mar está dibujando un escenario cada vez más curioso. En las aguas británicas esta especie se ha convertido en una oportunidad para los pescadores, que buscan ahora la forma de aprovecharla. Primero fueron los franceses quienes acudieron a Galicia a aprender cómo capturar el cefalópodo y ahora son los británicos los que quieren seguir sus pasos.
Así, el pulpo está trazando un viaje de ida y vuelta entre ambos territorios: Reino Unido aumenta sus capturas y exporta parte de ellas a Galicia, mientras sus pescadores buscan aquí los conocimientos y los cebos para aprender a pescarlo. Y si los británicos terminan aprendiendo a capturarlo como los gallegos, podrán decir que han aprendido a pescar pulpo 'a la gallega'.