Hospital Álvaro Cunqueiro en VigoPEDRO DAVILA-EUROPA PRESS

Una bofetada a un paciente esposado le cuesta 30 días de sueldo a una vigilante del Álvaro Cunqueiro en Vigo

La Justicia gallega confirma la sanción a la trabajadora, que respondió con una bofetada a los insultos y amenazas del hombre cuando se encontraba reducido y bajo custodia en Urgencias

Una bofetada a un paciente que se encontraba esposado y bajo custodia le ha costado 30 días de suspensión de empleo y sueldo a una vigilante de seguridad del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) ha confirmado ahora la sanción impuesta por la empresa, al considerar que la reacción de la trabajadora fue innecesaria.

La resolución judicial desestima el recurso presentado por la vigilante contra la sentencia del Juzgado de lo Social de Vigo, que ya había avalado la medida disciplinaria adoptada por Eulen, la empresa para la que trabajaba. Los hechos se remontan al 23 de enero de 2025, cuando los vigilantes del hospital fueron requeridos en el servicio de Urgencias debido a un paciente que se negaba a abandonar el centro pese a haber recibido el alta y que estaba protagonizando un episodio de agresividad.

El paciente tuvo que ser reducido en dos ocasiones

Varios miembros de seguridad acudieron a Urgencias después de que el hombre comenzase a insultar y lanzar objetos. Los vigilantes tuvieron que reducirlo y colocarle los grilletes para poder sacarlo del hospital. Una vez fuera, el paciente se tranquilizó y los trabajadores llegaron a un acuerdo con él: le retirarían los grilletes y podría marcharse sin más consecuencias si abandonaba el recinto.

El hombre comenzó a alejarse, pero poco después volvió a mostrarse agresivo y dio una patada a un bolardo luminoso, que terminó rompiéndose. Los vigilantes volvieron a intervenir, lo redujeron y lo esposaron de nuevo. Esta vez lo trasladaron a una sala de Urgencias, donde quedó sentado y vigilado mientras esperaban la llegada de la Policía Nacional.

Fue en esa sala donde tuvo lugar el episodio que acabó en los tribunales. Según recoge el expediente disciplinario, el paciente comenzó a insultar y amenazar a una de las vigilantes mientras permanecía sentado y con las manos esposadas, por lo que concluyó que la vigilante había agredido al paciente «sin justificación alguna», dado que ya se encontraba reducido y bajo custodia. Eulen calificó la conducta como una falta muy grave y le impuso 30 días de suspensión de empleo y sueldo.

La trabajadora recurrió la sanción, pero tanto el Juzgado de lo Social de Vigo como ahora el TSXG han respaldado la actuación de la empresa. El alto tribunal gallego señala que «no se aprecia ningún elemento que merme la culpabilidad de la vigilante» y califica su comportamiento de «reprobable». Los magistrados consideran especialmente relevante que la bofetada se produjera cuando el paciente ya estaba reducido y esposado. Por ello, concluyen que la reacción de la trabajadora fue «innecesaria».

La sentencia también apunta que la conducta puede encuadrarse en un abuso de autoridad y recuerda que un profesional de seguridad debe estar preparado para afrontar situaciones de crisis y alteración del orden sin recurrir a medidas violentas cuando estas no resulten necesarias.

Por lo tanto, el TSXG considera que la empresa ejerció su poder disciplinario de manera «correcta y proporcional a la gravedad de los hechos». Eulen había argumentado que la actuación de la vigilante vulneraba sus obligaciones laborales, la buena fe contractual y la confianza depositada en ella. Por lo que, con la resolución del alto tribunal gallego queda confirmada la sanción de 30 días de suspensión de empleo y sueldo por la bofetada al paciente en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.