Peregrinos del Camino de Santiago

Peregrinos del Camino de SantiagoEDUARDO SANZ NIETO

El gran error de muchos peregrinos: el Camino de Santiago termina aquí

¿Dónde termina realmente el Camino de Santiago? Y, haciendo un guiño a una de las respuestas más características de los gallegos, la contestación es sencilla: depende

Llegar a Santiago de Compostela, entrar en la plaza del Obradoiro y contemplar la Catedral suele representar el momento culminante para cualquier peregrino. Después de cientos de kilómetros a pie, la llegada a la capital gallega marca el final de una ruta que millones de personas recorren cada año.

Pero hay una pregunta que puede generar cierta confusión entre quienes hacen el Camino por primera vez: ¿dónde termina realmente el Camino de Santiago? Y, haciendo un guiño a una de las respuestas más características de los gallegos, la contestación es sencilla: depende.

Este es el destino de la peregrinación

El objetivo tradicional de las rutas jacobeas es llegar a Santiago de Compostela, donde se encuentra la Catedral y la tumba atribuida al apóstol Santiago. Las diferentes rutas que atraviesan la Península y llegan a Galicia tienen como destino la ciudad compostelana, donde se encuentra la Catedral y la tradición sitúa los restos del apóstol Santiago.

La llegada a la Catedral representa, por tanto, el momento culminante del Camino. Es también en Santiago donde el peregrino puede acreditar su recorrido y obtener la Compostela, siempre que haya cumplido las condiciones establecidas para ello.

Por eso, quien llega a Santiago y recoge la Compostela ha completado el Camino de Santiago. La llegada a la ciudad constituye, por tanto, el final de la peregrinación jacobea propiamente dicha.

No necesita continuar hasta el mar para considerar terminada la peregrinación.Pero eso no significa que el viaje tenga que acabar allí. No es necesario continuar caminando para considerar completada la ruta.

Ruta que empieza al terminar el Camino

Después de llegar a Santiago, algunos peregrinos deciden continuar hacia la costa siguiendo el denominado Camino a Finisterre y Muxía. Se trata de una prolongación de la peregrinación que conduce hacia la Costa de la Muerte.

Su particularidad es precisamente que, a diferencia de las rutas jacobeas que tienen Santiago como destino, este recorrido parte de Compostela. El peregrino abandona entonces la ciudad y comienza a caminar hacia el oeste por el interior de la provincia de La Coruña hasta alcanzar la costa. El recorrido conduce hacia localidades como Negreira, Cee, Corcubión y Finisterre, antes de llegar al cabo donde se encuentra el famoso faro.

La relación entre Santiago y Fisterra es anterior a la creación de la ruta turística que conocemos actualmente. El extremo occidental de Galicia ha estado rodeado históricamente de un fuerte componente simbólico. El propio nombre de Finisterre procede del latín Finis Terrae, asociado a la idea del extremo de la tierra. Con el tiempo, ese recorrido quedó vinculado también a la tradición peregrina hasta convertirse en una ruta identificada y señalizada como tal.

Y aquí es donde se produce la confusión, ya que Finisterre no sustituye a Santiago como meta del Camino de Santiago. Es una prolongación que se realiza después de llegar a Compostela.Por eso no es contradictorio decir que el Camino termina en Santiago y, al mismo tiempo, hablar de peregrinos que terminan su recorrido en Finisterre.

Por lo que, el verdadero final, depende de lo que quiera buscar cada peregrino. Si hablamos del Camino de Santiago como peregrinación jacobea, el final está en Santiago de Compostela. Allí termina oficialmente el viaje y allí se obtiene la Compostela. Si, en cambio, hablamos de la experiencia completa que muchos peregrinos deciden realizar, el viaje puede continuar hacia la Costa da Morte y terminar frente al Atlántico. Por eso quizá la respuesta más precisa sea también la más sencilla: el Camino termina en Santiago, pero el viaje puede continuar hasta Finisterre.

Y para muchos peregrinos, precisamente ahí comienza otra parte de la experiencia: la de dejar atrás Compostela, seguir las flechas hacia el oeste y terminar el recorrido frente al océano, en uno de los paisajes más simbólicos de Galicia.

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