Juzgados de Santiago de Compostela

Secuestrado una semana en un piso de Santiago y metido en una bolsa con cremallera por una deuda de 20 euros

El principal implicado y sus dos cómplices inmovilizaron al perjudicado con cinta aislante y bridas desde el 6 de enero hasta que fue liberado por la Policía Nacional

Es más que probable que la próxima vez que quiera consumir drogas se lo piense dos veces después del infierno que vivió durante siete días. Lo que iba a ser una jornada de consumo en un piso de Santiago terminó en un sádico secuestro que parece irreal. Tres hombres le golpearon, le maniataron y llegaron a meterlo en una bolsa con cremallera una semana bajo la amenaza de enterrarlo vivo. ¿El motivo? Una deuda de apenas 20 euros.

La sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña, con sede en Santiago, acogerá el próximo miércoles, día 21, la audiencia preliminar del juicio contra estos tres hombres que, según recoge el escrito de acusación fiscal, secuestraron al joven el pasado 6 de enero de este año.

Fiscalía considera los hechos constitutivos de un delito de detención ilegal, un delito contra la integridad moral y un delito de lesiones con deformidad. Pide para el principal acusado 12 años de prisión y cuatro años de cárcel para los otros dos como cooperadores necesarios.

Metido en una bolsa de tela

Los hechos ocurrieron después de que la víctima acudiese a su domicilio en Santiago para drogarse. Cuando se encontraban en el salón de la vivienda, y tras haber consumido, uno de los acusados le recriminó a la víctima una supuesta deuda de 20 euros y le dijo que lo iba a dejar secuestrado hasta que los pagase. Además, le amenazó con «hacer un hoyo» y enterrarlo y con «darle una paliza».

En ese momento, el principal acusado comenzó a agredirle y lo inmovilizó con cinta adhesiva de pies y manos, «envolviendo además su rostro, cubriendo nariz y boca», lo que le dificultaba la respiración. Con la ayuda de los otros dos procesados, introdujo a la víctima en una bolsa de tela de gran tamaño con cierre de cremallera y, una vez dentro, le dio numerosas patadas y le dijo que lo iba a enterrar.

Liberado por la Policía Nacional

La víctima permaneció hasta el día siguiente en esta situación y, posteriormente, su captor sustituyó la cinta adhesiva por bridas plásticas y lo mantuvo encerrado en el salón de la vivienda hasta que fue liberado por la Policía Nacional el 13 de enero, una semana después.