La mesa más grande de GaliciaTurismo de Galicia

La razón por la que Galicia tiene una mesa de 33 metros en medio de un bosque

El arquitecto César Portela diseñó esta singular construcción de granito para reunir a los vecinos de las distintas parroquias alrededor de largas comidas, conversaciones y canciones

Galicia es conocida por sus grandes comidas, sus reuniones alrededor de la mesa y una cultura en la que la gastronomía ocupa un lugar destacado. Pero hay lugares donde esa tradición se ha llevado a una escala poco habitual.

En el interior de la provincia de Pontevedra, una gigantesca mesa de granito de 33 metros de longitud se alza entre robles y castaños. No está en un restaurante ni en una plaza, sino en medio de un bosque de una localidad gallega conocida por uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía de la comunidad.

En dónde se encuentra y la razón de su tamaño

Esta singular construcción se encuentra en Lalín, localidad estrechamente vinculada a la gastronomía gallega y conocida especialmente por su cocido. Sin embargo, entre los elementos que definen su patrimonio también figura esta obra del arquitecto César Portela, concebida para convertir un espacio natural en un punto de encuentro colectivo. Su propósito no era únicamente llamar la atención por sus dimensiones, sino ofrecer un lugar donde compartir una comida, conversar y cantar.

La llamada mesa parroquial mide 33 metros de largo, 3,5 metros de ancho y tiene un grosor de 22 centímetros. El tablero, de forma sensiblemente elíptica, está realizado en piedra y rodeado por un banco del mismo material. Sus proporciones la convierten en una construcción poco convencional, especialmente por encontrarse integrada en un entorno arbolado, lejos de los espacios urbanos en los que habitualmente se instalan este tipo de elementos.

La idea de César Portela partía de una costumbre arraigada en Galicia: las comidas que se prolongan durante horas y en las que el encuentro es tan importante como lo que se sirve en el plato. El arquitecto imaginó una mesa de grandes dimensiones para que los habitantes de las distintas parroquias de Lalín pudieran reunirse, compartir esos momentos y estrechar sus vínculos.

El propio planteamiento del proyecto destacaba el valor de esos «largos y maravillosos almuerzos», en los que se come, se bebe, se habla y se canta. La finalidad era favorecer los lazos de fraternidad y camaradería entre los vecinos, mediante un espacio pensado para sentarse juntos y compartir tiempo.

La construcción adquiere así un significado que va más allá de su tamaño. En lugar de ser un monumento destinado exclusivamente a la contemplación, se concibió como un lugar para utilizar, con una función social muy definida. La mesa debía servir como punto de encuentro entre comunidades que, pese a formar parte del mismo municipio, cuentan con sus propios núcleos de población y espacios de convivencia.

El proyecto fue realizado en 2001 para la Carballeira de A Crespa. Sin embargo, la mesa no permanece en su emplazamiento original. En 2009 fue trasladada al bosque de Rodó, también conocido como Souto de García Sánchez.

Un bosque de robles, castaños y esculturas

Su ubicación actual contribuye a explicar por qué la mesa resulta tan llamativa. El bosque de Rodó alberga robles y castaños en un paisaje característico del interior de Galicia. Entre estos árboles, la gran pieza de granito se integra en el entorno hasta convertirse en uno de sus elementos más reconocibles.

El espacio tiene, además, un componente artístico. La mesa comparte protagonismo con varias esculturas de Sergio Portela, hijo del arquitecto que diseñó la construcción.

El conjunto escultórico introduce un contraste con las líneas sencillas de la mesa parroquial. Cuatro figuras femeninas de aspecto enigmático se distribuyen alrededor de un gran cubo hueco de hormigón. Las figuras presentan formas singulares y una apariencia que se aleja de las representaciones convencionales.

Su disposición, junto al volumen geométrico del cubo, incorpora un elemento inesperado al paisaje y convierte el recorrido por este espacio en algo más que un paseo por una zona arbolada.

Algunas de las esculturas que adornan el paisajeTurismo Galicia

La presencia de las esculturas añade una dimensión artística a un lugar donde la naturaleza, la arquitectura y el arte conviven en un mismo espacio.

En el bosque de Rodó, la gigantesca mesa de granito convive con esculturas y árboles centenarios, formando un conjunto singular en el que la arquitectura se integra en el paisaje y convierte este rincón gallego en un lugar que sorprende a quienes lo descubren.