El alcalde de Vigo, Abel Caballero, durante un desayuno informativo de Nueva Economía Forum, en el Hotel Mandarin Oriental Ritz, a 7 de mayo de 2026, en Madrid (España).

A. Pérez Meca / Europa Press
07/5/2026

El alcalde de Vigo, Abel CaballeroEP

El sueño mundialista de Abel Caballero se tambalea ante un presupuesto millonario sin consenso institucional

El plan de 107,5 millones de euros impulsado por el alcalde de Vigo encalla en los despachos ante el evidente desencuentro entre las partes implicadas: el Ayuntamiento, la Xunta de Galicia, la Diputación de Pontevedra y un Gobierno central ausente

El ambicioso plan del alcalde de Vigo, Abel Caballero, para convertir el estadio de Balaídos en el epicentro gallego del Mundial 2030 ha entrado en una zona de turbulencias. El gran sueño con el que aspiraba mostrar la ciudad al resto del planeta se topa ahora con la cruda realidad de una factura de 107,5 millones de euros que mantiene el proyecto en el aire, congelado a la espera de un acuerdo financiero que no parece que se vaya a dar.

Para materializar esta ambiciosa meta, la hoja de ruta diseñada por Abel Caballero contempla una fórmula de cooperación a tres bandas, olvidándose del Gobierno. La propuesta que quiere sellar es cofinanciar la obra a partes iguales entre el Ayuntamiento de Vigo, la Diputación de Pontevedra y la Xunta de Galicia.

Sin compromiso de todas las partes

Bajo este esquema, cada administración debería comprometer una partida aproximada de 35,8 millones de euros distribuida en cuatro anualidades, repartido en unos 9 millones de euros al año por entidad.

Sin embargo, este millonario planteamiento ha tomado por sorpresa a la Xunta de Galicia y a la Diputación de Pontevedra, que no contaban con esta subida del presupuesto y la falta de organización. La delegada del Gobierno gallego en Vigo, Ana Ortiz, se ha mostrado tajante al respecto: «No hay proyecto, no hay cronograma y no hay compromiso de todas las administraciones».

Ortiz advierte que el Ayuntamiento de Vigo todavía no ha puesto sobre la mesa una propuesta técnica en firme para alcanzar el aforo exigido por la FIFA, ni tampoco un calendario de ejecución que aporte «garantías de que se llega a tiempo al Mundial».

Mención aparte merece la ausencia del Gobierno central en este engranaje de financiación. Esta falta de un compromiso presupuestario directo por parte del Estado es, precisamente, uno de los factores que acrecienta las dudas de la Xunta y la Diputación de Pontevedra, que no entienden su ausencia.

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