Un mujer prepara los relojes para el cambio de hora de esta madrugada
Esto es lo que pasaría en Galicia si se mantuviese el horario de verano, según Roberto Brasero
El meteorólogo explica a qué hora amanecería en invierno si España dejase de cambiar los relojes
El cambio de hora ya se ha producido y España vuelve al horario de invierno. Desde esta madrugada, los relojes marcan una hora menos, lo que permite ganar luz a primera hora de la mañana, aunque las tardes seguirán perdiendo claridad durante las próximas semanas.
La modificación vuelve a abrir el debate sobre si sería mejor mantener el horario de verano durante todo el año o dejar definitivamente el de invierno. El meteorólogo Roberto Brasero ha explicado qué supondría elegir una u otra opción y cómo cambiarían las horas de amanecer y anochecer en distintos puntos de España.
La hora a la que amanecería Galicia
Si España mantuviese el horario de verano durante todo el año, las mañanas de invierno comenzarían con muchas menos horas de luz. Brasero lo resume con una comparación entre Galicia y Madrid: «Si ahora no ganamos esa hora del golpe, si se mantiene el horario de verano, en invierno en Galicia no se haría de día hasta las 10:00 de la mañana y en Madrid hasta las 9:30 horas».
La alternativa también tendría consecuencias. Si se mantuviese el horario de invierno durante todo el año, los efectos se notarían especialmente en verano y en las zonas más orientales de España.
El cambio de hora coincide con una de las etapas del año en las que los días se acortan con mayor rapidez. Durante estas semanas, Galicia pierde aproximadamente veinte minutos de luz cada siete días, aunque el ritmo varía a medida que avanza el otoño.
Además, no todas las localidades gallegas disfrutan de las mismas horas de sol, ya que la nubosidad marca diferencias importantes entre unas zonas y otras. Mientras algunas áreas acumulan más jornadas despejadas, en puntos de la costa norte, como La Mariña lucense, son más frecuentes las nubes bajas.
A estas diferencias se suma el descenso de la altura del Sol sobre el horizonte, que reduce la energía que recibe la superficie terrestre y contribuye a la bajada progresiva de las temperaturas. Se trata de un proceso habitual del otoño, una estación en la que Galicia empieza a notar con mayor intensidad la llegada de los meses más oscuros.