Gárgolas del Hostal dos Reis CatólicosEUROPA PRESS

El parador que más factura de España recibe un revés de la Unesco por sus gárgolas

El Icomos recomienda retirar las lanzas metálicas instaladas al considerar que provocan una alteración visual apreciable en su histórica fachada

El Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, el parador que más factura de España, vuelve a estar en el centro de la polémica por una intervención en su fachada. Las lanzas metálicas colocadas en sus gárgolas para evacuar el agua de lluvia han recibido un importante revés del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), el organismo independiente que asesora a la Unesco en materia de patrimonio. Su recomendación es clara: retirar los caños y buscar otra solución que respete la imagen del monumento.

Según ha publicado La Voz de Galicia, el informe elaborado por profesionales independientes concluye que la actuación provoca una «alteración visual apreciable» y considera que la solución aplicada no debe consolidarse como definitiva. Por ello, reclama eliminar las prolongaciones metálicas y devolver las esculturas a su estado anterior mientras se estudian otras alternativas.

Unas lanzas metálicas muy cuestionadas

La controversia se remonta a la pasada primavera, cuando quedó al descubierto el resultado de las obras de rehabilitación del edificio, cuya fachada había permanecido cubierta durante meses. La aparición de las piezas metálicas en las figuras escultóricas orientadas hacia la plaza del Obradoiro provocó numerosas críticas por el impacto estético de la intervención en uno de los conjuntos arquitectónicos más reconocibles de Santiago.

El informe analiza la solución recogida en el plan director impulsado por Turespaña, entidad estatal propietaria de Paradores, para resolver los problemas históricos de evacuación de aguas pluviales y humedades del inmueble. El organismo reconoce que la intervención responde a una necesidad funcional, pero considera que no estuvo precedida de una evaluación del impacto patrimonial.

En sus conclusiones, señala que la instalación de los caños altera de forma apreciable la imagen de la fachada y reclama una revisión de las alternativas. La recomendación afecta a las 18 piezas escultóricas que miran hacia la plaza del Obradoiro. De ellas, 16 cumplen una función en la evacuación del agua, mientras que las otras dos, situadas en la parte central, tienen un carácter exclusivamente decorativo.

El Icomos también cuestiona que todas las gárgolas hubieran contado históricamente con prolongaciones metálicas, como habían defendido los técnicos responsables del proyecto. Por ello, pide estudiar cada elemento de manera individualizada y comprobar su comportamiento antes de decidir qué solución resulta más adecuada.

El documento, no obstante, no considera que se haya producido un daño irreparable en las esculturas. Su propuesta pasa por retirar los caños y recuperar la configuración anterior mientras se realiza una evaluación patrimonial independiente.

En busca de otra solución

La polémica por las lanzas metálicas fue impulsada especialmente por Apatrigal, la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, y por colectivos ciudadanos del casco histórico compostelano, que reclamaron la intervención del Icomos para analizar el impacto de la actuación.

El debate también llegó al ámbito administrativo, con discrepancias entre los técnicos de Turespaña y los responsables de la Dirección General de Patrimonio de la Xunta. Estos últimos habían cuestionado desde el principio el resultado estético de la intervención y consideraban justificadas las críticas a las prolongaciones metálicas.

Ahora, tras el pronunciamiento del organismo asesor de la Unesco, Turespaña ya ha iniciado un procedimiento administrativo para estudiar nuevas alternativas. El objetivo es encontrar una fórmula que permita solucionar los problemas de evacuación de agua sin alterar la imagen de la fachada renacentista.

El Hostal de los Reyes Católicos, uno de los edificios más emblemáticos de Santiago y uno de los establecimientos hoteleros de referencia de la red estatal de Paradores, afronta así un nuevo capítulo en una controversia que ha puesto sobre la mesa el difícil equilibrio entre las necesidades de conservación de los inmuebles históricos y el respeto a su valor patrimonial.