Manifestantes durante el acto reivindicativo frente a los edificios de Privada Moderna de la SarebAction Press

La lucha de Carmela contra la Sareb a sus 90 años: duerme con familiares por miedo a que se le caiga el techo

Los inquilinos de la calle Privada Moderna de Vigo, que pagan religiosamente sus alquileres, exigen que el 'banco malo' cumpla una sentencia firme del TSJG que le obliga a rehabilitar el edificio

Carmela Guntín tiene 90 años, lleva más de medio siglo viviendo en la calle Privada Moderna de Vigo y se niega por completo a abandonar su hogar pese a la pesadilla que vive a diario en su piso por la inacción de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb).

La sociedad anónima de titularidad mayoritariamente pública lleva años sin arreglar los desperfectos del inmueble, que sufre innumerables humedades y tiene el tejado destrozado. Tres años después de que Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) sentenciase a la Sareb a la mejora de las viviendas de la calle, las obras siguen sin acometerse.

El nivel de deterioro es tan alarmante que Carmela Guntín se ve obligada a abandonar su piso para dormir en casa de un familiar por miedo a que el techo se le caiga encima durante la noche y le pase algo.

Carmela Guntín no está sola en su lucha. Junto a ella, otras cinco familias resisten y exigen que la Sareb rehabilite sus hogares de una vez por todas, frenando así la estrategia del 'banco malo' de forzar una declaración de ruina para desalojar a los que quedan. De las 42 viviendas, 36 ya han sido vaciadas y tapiadas por la entidad.

«Estamos desesperados»

Lo cierto es que los inquilinos, que pagan religiosamente las cuotas del alquiler cada mes, son cada vez menos, pero los que quedan no tienen ninguna intención de rendirse. Durante una protesta en la calle, los vecinos se manifestaron para exigir a la Sareb que «cumpla la sentencia» y arregle sus pisos de forma inmediata: «Estamos desesperados».

«No estamos dispuestos a que nos pisen», exigían este viernes los afectados ante los medios de comunicación, denunciando una estrategia de acoso por desatención para forzar su salida.

Es tal su desesperación que solicitan ayuda al Ayuntamiento de Vigo y a la Xunta de Galicia para que exijan a la Sareb que cumpla con la sentencia. Los vecinos reconocen que les han ofrecido alternativas habitacionales en otros puntos de la ciudad, pero las han rechazado porque consideran que «juegan» con ellos y «con toda la ciudadanía». Incluso les han ofrecido unos 200.000 euros para abandonar sus pisos, tal y como afirma Mariano Iglesias, otro de los vecinos afectados.

Maniobra de especulación

Detrás de estas ofertas económicas, tanto Iglesias como Carmela Guntín intuyen una maniobra de especulación. Ambos rechazan de plano salir de sus casas para que la Sareb pueda reformar el edificio «y vendérselo sabe Dios a quién».

El vecindario sospecha que, aunque los pisos terminasen en manos de Casa 47, la entidad estatal de vivienda, el acceso no sería social, sino que saldrían al mercado con alquileres que rondarían los 700 euros. «¿Qué política social es poner alquileres a 700 euros?», critica Iglesias, en clara alusión a los elevados precios de otras promociones públicas que esta misma entidad estatal comercializó en Vigo hace pocos meses.