Estos son los dos bloques del Muro de Berlin en Redondela (Pontevedra)
La curiosa historia de cómo dos bloques del Muro de Berlín llegaron a Redondela
En España también se conservan fragmentos del Muro en Madrid, Sevilla, y Navarra
El 9 de noviembre de 1989 el mundo fue testigo de un hecho histórico: la caída del Muro de Berlín, el símbolo más visible de la Guerra Fría que dividió a Alemania en dos bloque ideológicos. Durante casi tres décadas, la ciudad de Berlín permaneció separada por una barrera de hormigón de 155 kilómetros de longitud, de los cuales 43,1 kilómetros atravesaban su centro urbano.
Muchos fragmentos del muro fueron reutilizados en la reconstrucción de la ciudad, mientras que otros emprendieron viajes insospechados, recalando en diferentes rincones del mundo. Y Redondela es uno de los pocos lugares en España que atesora una pieza testimonio de este hecho histórico.
Un pedazo de historia en Galicia
En un rincón de Redondela, municipio de la comarca de Vigo (Pontevedra), luce un fragmento de uno de los episodios más simbólicos del siglo XX. Desde 2011, dos bloques originales del Muro de Berlín, cubiertos de grafitis descansan protegidos en una vitrina de cristal en el Paseo de la Junquera, frente al edificio Multiusos.
Estos dos fragmentos, de unos dos metros de largo por uno de ancho, llegaron a Galicia a principios de los años noventa de la mano del emigrante Manuel A. Figueroa, quien, tras residir en Alemania, decidió traer consigo parte de aquel muro que simbolizó durante casi tres décadas la división de Europa.
Posteriormente, su tío, Jacinto Suárez, los donó al Ayuntamiento de Redondela para que fueran puestos en valor y expuestos como testimonio vivo del fin de la Guerra Fría y de la reunificación alemana.
Hoy, protegidos del paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas, estos dos bloques recuerdan la caída de aquel muro de hormigón.
Quince años a la intemperie
Durante más de quince años, los bloques del Muro de Berlín que llegaron a Redondela permanecieron prácticamente desapercibidos. Se encontraban adosados a un pilar del antiguo viaducto de Madrid, en la Subida a la Estación, un lugar de poco tránsito donde su importancia histórica pasaba inadvertida para la mayoría de los vecinos.
Esta falta de conocimiento y reconocimiento llevó a que, en 2010, se impulsara su recuperación y restauración. La minuciosa tarea de limpiar los restos de verdín y moho que se habían acumulado durante años a la intemperie , devolvió a los bloques el color original de los grafitis.
Finalmente, en 2011, las piezas fueron trasladadas al centro del municipio y colocadas en una vitrina que las protege de las inclemencias meteorológicas y del vandalismo, permitiendo así que vecinos y visitantes puedan contemplar de cerca este testimonio de un pasado que marcó la historia moderna.
Hoy en día, los dos bloques de Redondela se han convertido en un atractivo tanto para turistas como para peregrinos que visitan la villa, un lugar donde sigue viva la memoria de un acontecimiento histórico.
Sin embargo, no solo en esta ciudad gallega se conserva este vestigio; también en Madrid, Sevilla y Navarra se pueden encontrar fragmentos de este muro, lo que demuestra que no es necesario viajar hasta Berlín para rememorar este trascendental momento de la historia.