La isla secreta de Galicia
El devenir de esta isla gallega cuya historia fue forjada entre décadas de prohibición
Su acceso estaba restringido debido a su carácter militar
El litoral de Galicia cuenta con un conjunto de islas que forman parte de su patrimonio natural y cultural. Algunas de ellas son ampliamente conocidas, como las Cíes, Ons o Sálvora, integradas en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas.
Otras, en cambio, permanecen en un segundo plano, con menor afluencia de visitantes y un pasado marcado por usos específicos que limitaron su acceso durante siglos. Entre estas últimas se encuentra una isla situada en el centro de la ría de Pontevedra.
Una isla visible pero inaccesible
Durante décadas, la isla de Tambo podía contemplarse desde diferentes puntos de la costa pero no era posible pisarla. Su acceso estaba restringido debido a su carácter militar.
Con apenas 28 hectáreas de superficie y 80 metros de altitud en el monte San Facundo, presenta una silueta ovalada y cubierta de vegetación. Pese a su reducido tamaño, ha desempeñado funciones muy variadas a lo largo de la historia.
Panorámica de la Isla Tambo
Los primeros registros sobre Tambo datan del siglo VII, cuando el obispo visigodo San Fructuoso fundó allí un pequeño monasterio. La tradición le atribuye un supuesto milagro al haber llegado caminando sobre las aguas desde Poyo. Con el paso de los siglos, la isla pasó a depender del monasterio benedictino de San Juan de Poyo gracias a la donación de la reina Urraca.
El monasterio original no sobrevivió al ataque del corsario inglés Francis Drake en 1589, cuando la isla fue incendiada. En el siglo XVIII se levantó sobre las ruinas la ermita de San Miguel, vinculada desde entonces a las creencias marineras locales.
Tras años de escasa actividad, en 1865 se levantó un lazareto en la isla, impulsado principalmente por el creciente dinamismo del puerto de Marín. Muchos marineros contagiados o con sospecha de padecer enfermedades infecciosas eran enviados a Tambo, donde debían cumplir un período de cuarentena.
Sin embargo, esta nueva función de la isla pronto suscitó polémica entre los vecinos cercanos. Las reclamaciones de los habitantes de Pontevedra llevaron al cierre del lazareto en 1879, trasladando la instalación sanitaria a la isla de San Simón, en la ría de Vigo.
Una isla con muchas funcionalidades
Posteriormente, el político Eugenio Montero Ríos adquirió la isla, donde impulsó infraestructuras como las ostreras de piedra que aún pueden observarse en su costa.
En 1943, la isla pasó a manos de la Armada Española, que la utilizó como arsenal y polvorín. A partir de entonces y hasta 2002 estuvo ocupada por destacamentos militares, que instalaron una escuela de oficiales, depósitos de agua, cantina y otras construcciones de servicio. Durante este periodo, la población civil tuvo prohibida la entrada, lo que consolidó la percepción de Tambo como un lugar inaccesible.
Tras décadas de uso militar, Tambo regresó en 2002 al control del ayuntamiento de Poyo, aunque la administración sigue en manos del ejército. Desde 2018, la Escuela Naval organiza visitas guiadas en primavera y verano, permitiendo que el público acceda, aunque de manera limitada, a esta isla cargada de historia y patrimonio.
Actualmente, Tambo no forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, pero existe un interés creciente por su incorporación. Sus valores ambientales, culturales y paisajísticos la convierten en una candidata adecuada para integrarse en este conjunto protegido.