Audiencia Provincial de Pontevedra
Una empresa gallega se enfrenta a 3 años de cárcel por obligar a sus camioneros a conducir más horas de las legales
Los administradores usaban una trampa para que los tacógrafos no midiesen el tiempo de manera fidedigna
Dos administradores de una empresa de transportes y logística se enfrentan a tres años de cárcel por un delito de imposición de condiciones laborales que va en contra de los derechos de los trabajadores. Además, se pide una multa de 4.500 euros.
Ambos, una mujer que ejercía de administradora de derecho y un hombre que era administrador de hecho, serán juzgados el próximo jueves, día 5 de noviembre, a las 10:00 horas en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra.
En su escrito de acusación, la Fiscalía señala que entre 2017 y 2019 los acusados, «prevaliéndose de la situación de necesidad en la que se encontraban los trabajadores», los obligaban a «superar con creces los tiempos de conducción de los camiones».
Para ello, conforme apunta, utilizan una «artimaña» llamada «lanzadera, tirada o tirón» que impedía que la totalidad de las horas que realizaban los conductores quedasen reflejadas en el tacógrafo sin necesidad de manipularlo.
En concreto, «utilizaban dos vehículos: un automóvil en el que circulaban los trabajadores que posteriormente conducirían el camión de la empresas» y el propio camión, que era conducido por una persona de confianza de los acusados.
Según relata el Ministerio público, ambos vehículos salían desde Vilaova o Vilaxoán hasta un terminado punto del trayecto (Guitiriz, Ribadeo o Navia), en el que los trabajadores se hacían cargo del camión para completar la ruta hasta un país europeo. De este modo, en las tarjetas de tacógrafo digital de cada uno de los conductores no se reflejaban las horas de conducción del automóvil, que figuraban como tiempo de descanso.
Además, apunta que si en la ruta de vuelta a Galicia las tarjetas rebasaban las horas reglamentarias, aparecía la persona de confianza y sustituía a los trabajadores en el camión, que regresaban conduciendo el automóvil, sin que se contabilizasen de nuevo esas horas.
La Fiscalía sostiene también que los trabajadores eran obligados a conducir camiones con neumáticos en mal estado, lo que propiciaba reventones, con el consiguiente peligro para la integridad física; así como a recoger importantes cantidades de dinero en metálico, que les llevaba a «evitar las pausas o acortarlas ante el temor de ser asaltados».