Retrato de Rafael Rodríguez Merengue de Córdoba junto a su inseparable guitarra

Retrato de Rafael Rodríguez Merengue de Córdoba junto a su inseparable guitarraLa Voz

Rafael Rodríguez «Merengue de Córdoba»: Una vida dedicada a la guitarra y a la enseñanza

El músico cordobés cumple 80 años y repasa su vida y trayectoria a lo largo de 65 años

Cumple 80 años y qué mejor ocasión para rendir homenaje a uno de los mejores embajadores que el flamenco ha generado en Córdoba. Nos referimos a Rafael Rodríguez Fernández, Merengue de Córdoba, cordobés del barrio de Santiago, nacido el 29 de agosto de 1944, justo tres años antes de la muerte de Manolete, un artista de las seis cuerdas que comenzó profesionalmente a tocar en el tablao del Zoco con solo 15 años, que ganó premios y reconocimiento a edad muy temprana y que se enroló en las compañías de figuras consagradas de la época, como la de Juanito Valderrama, inagotable cantera y foco de proyección de nuevas figuras, aprendiendo de un prodigio como Niño Ricardo y el Ballet Nacional del bailarín Antonio y María Rosa o formando tándem artístico con Fosforito. Con el transcurrir del tiempo, Merengue recorrería innumerables países y continentes, a lo largo y ancho del planeta y con Córdoba como bandera, junto a su esposa, la bailaora y profesora Concha Calero, compañera de vida y de escenarios durante más de medio siglo y referente de la enseñanza del baile flamenco desde su prestigiosa academia.

Los inicios de una exitosa carrera

Desde su retiro veraniego en la Costa del Sol, Merengue reflexiona sobre su vida, su trabajo y los recuerdos que atesora tras una vida dedicada al flamenco y a la guitarra. Su padre era taxista, le gustaba el flamenco y tenía una guitarra de 1934 construida por el guitarrero Miguel Rodríguez. Desgraciadamente, su progenitor murió cuando Rafael era apenas un chiquillo. A pesar de las apreturas económicas, su madre no la vendió aunque le ofrecieron importantes cantidades. Afortunadamente. Con esa guitarra aprendió Rafael y aún la conserva.

Rafael Merengue disfrutando de su estancia en la Costa del Sol

Merengue de Córdoba disfrutando de su estancia en la Costa del SolLa Voz

Pero ¿cómo surgió el gusanillo de tocar la guitarra en Rafael? Hay que remontarse a 1960, cuando solo contaba 15 años. «Empecé tarde, ahora los chavales llegan a la guitarra con ocho o nueve años», comenta. Él mismo lo aclara: «Un día le dijeron a mi madre, que trabajaba en el tablao del antiguo Zoco Municipal, que subiera al escenario con Antonio del Lunar, que fue mi maestro. Y así comencé. Y hasta hoy».

Animado por la experiencia, se presentó a un concurso nacional de guitarra celebrado en Jerez, donde obtuvo el segundo premio. «Era más difícil que pegarle a un padre que premiaran a un cordobés. Y de allí me vino todo», bromea. Un hecho que le abriría la puerta grande del flamenco en mayúsculas. En la incipiente TVE de la época le descubrió Juanito Valderrama, quien dijo al cantaor Curro de Utrera «mira ese niño de Córdoba, lo quiero Yo. Y ya fue todo sin parar. Yo estuve con Niño Ricardo, con Marchena, Sabicas, Melchor...con los mejores, con todos, porque Juanito Valderrama los llevaba a todos los grandes y era el cabeza de familia. Los sacó a todos. Yo le tocaba a Manolo el Malagueño, a Curro Utrera a Enrique Montoya...La década aquella fue maravillosa».

El torero retirado y amigo de Manolete, Gitanillo de Triana, sentía especial predilección por la gente de Córdoba y le fichó para su tablao El Duende, corregentado por Pastora Imperio. Allí estuvo un año, en el que se codeó con figuras como Charlton Heston, Ava Gardner, Anthony Quinn o Alain Delon, entre otras personalidades, cuando hacían escala en Madrid por motivos de trabajo y disfrutaban del espectáculo flamenco. Otro importante jalón en su carrera fue la entrada en el Ballet Nacional, dirigido por el bailarín Antonio y Rosa María, «una época maravillosa», declara en la que viajaron por todo el mundo e incluso recalaron en Hawái, convirtiéndose en los primeros flamencos que actuaron en el estado insular norteamericano.

Merengue de Córdoba junto a Concha Calero, su esposa y premiada bailaora

Merengue de Córdoba junto a Concha Calero, su esposa y premiada bailaoraLa Voz

El papel de maestro de maestros

Ganar un primer premio Merengue y el grupo de baile flamenco de Concha Calero en el programa Gente Joven, de TVE fue un estímulo que animó a muchos jóvenes a interesarse por la guitarra. «Maravillosos guitarristas han pasado por mis manos. José Antonio Rodríguez tenía 14 años, Vicente Amigo tenía 12, Paco Serrano tenía 12 ó 13 años». Por las manos y la docencia del maestro Merengue han desfilado Phillipe Donnier, Manuel Silveria, Rafael Trenas, los hermanos Flores, Alberto Lucena...hasta el cantante y compositor Manuel Ruiz Queco recibió sus clases. Querían aprender del mejor. La lista incluye a Jesús Alamillos, propietario de la Taberna La Fuenseca, sede de la Peña Flamenca Merengue de Córdoba, «un hombre preocupado por que no se pierda el flamenco» y en cuyas paredes hay todo un recorrido por la trayectoria de Merengue desde sus inicios en el Zoco hasta su actuaciones dentro y fuera de España. «La lista sería interminable. Es una época que no vuelve. Y aprendiendo y dando. Yo aprendía y enseñaba a mis alumnos. He dado cientos de cursos internacionales en Europa, América, el norte de África y Oriente Medio».

Rafael no es optimista con la situación actual del flamenco. «Se ha perdido el 70 por ciento, porque salvo algunas peñas, que sientan a un cantaor y a un guitarrista, haciendo lo que pueden, se han perdido los magníficos festivales que había no hace tantos años», declara.

Portada de un disco de El Pele acompañado por Merengue de Córdoba (1974)

Portada de un disco de El Pele acompañado por Merengue de Córdoba (1974)La Voz

Una vida dedicada al flamenco

«Veo fenomenal mi vida porque nosotros hemos dejado un camino fenómeno para nuestros flamencos en cinco o seis épocas y estoy contentísimos de o que hemos hecho, tanto Concha como yo», añade Rafael. No en vano en la familia no hay uno sino tres premios del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. Algo insólito en el país. El suyo, como guitarrista, el de Concha Calero como bailaora y el de su hija Desirée Calero, también en baile. «Tendrían que ponernos en el libro Guinness», comenta Merengue, quien reflexiona sobre el tiempo pasado desde que un niño con quince años se subió por primera vez a un tablao. «He tenido tantísimas vivencias y anécdotas, hemos pillado las mejores épocas Concha y yo, afortunadamente, y lo que nosotros sabíamos lo hemos trasladado a la gente. Han salido buenísimos, mejores y normales. De todo, bailaores, cantaores y guitarristas».

La máxima de Merengue de Córdoba es que «lo más importante es aprender el compás. Hay que saber llevar el compás tanto en la guitarra como en la vida. Esa es la base fundamental. La mecánica se aprende, pero el compás es otro mundo, va con los latidos del corazón. Hay muchos guitarristas técnicos, pero no transmiten el verdadero flamenco».

Concha Calero interviene en este punto para formular una queja «a quien corresponda», ya que salvo el homenaje de que fue objeto Rafael en marzo de este año en el marco de la 44 Semana Cultural Flamenca de la Peña La Soleá de Palma del Río «no ha habido ningún reconocimiento de la ciudad de Córdoba como pioneros del baile flamenco y como embajadores de Córdoba por todo el mundo. Esperamos que no nos hagan un homenaje cuando estemos muertos».

Ahí queda eso.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas